RetrocesoA&ONº 189/2-XII-1999SumarioRaícesContinuar
La casa de san Isidro
recupera su esplendor
Sesenta años después, ha terminado por fin la Guerra Civil para la Iglesia de San Andrés.
Desde su profanación, un día después del alzamiento militar, a la consagración definitiva
anteayer por el cardenal arzobispo de Madrid, la capital del Reino ha vivido con la ofensa
permanente a uno de sus símbolos más enraizados, cuna y escenario de buena parte de
su historia cultural y política, y, ante todo, adalid de su cristianización. Aquí vivió y fue
enterrado san Isidro. Y aquí, cinco siglos antes de su reconocimiento como dogma,
formuló el pueblo de Madrid su Voto a la Inmaculada Concepción

La fábrica de la primitiva iglesia se remonta a los años inmediatamente posteriores a la fecha (1083 ó 1085) del Madrid reconquistado, como sede de una de las diez primeras parroquias relacionadas en el Fuero de Madrid; se trataba de un templo de escasas dimensiones, construido con ladrillos y mampostería, de estilo morisco o mudéjar. Cabe pensar que san Isidro, feligrés de esta parroquia, en razón a su condición de albañil -además de labrador-, contribuyó con sus propias manos en los trabajos de edificación del templo, al que tan entrañablemente estuvo unido de por vida y en dondo, tras su muerte, sería inhumado y venerado su cuerpo incorrupto durante varios siglos.

A través de tan larga historia, el templo debió sufrir, como es natural, algunas modificaciones; así, los posibles añadidos entre los siglos XIII y XIV, conforme al románico tardío o gótico, y especialmente las obras realizadas al final del siglo XV para la construcción de la capilla frecuentada por los Reyos Católicos, durante su estancia en el contiguo palacio de los Laso; o los cambios realizados en la zona norte y noroeste, con motivo de la construcción de la contigua capilla llamada del Obispo, prevista, en principio, para albergar el venerable cuerpo de Isidro.

Una profunda remodelación del viejo templo parroquial se produjo en el siglo  XVII, debido tanto a la construcción de una nueva y magnífica capilla para san Isidro, en la parte del mediodía, como a la reconstrucción, en las mismas fechas, del propio templo.

El nuevo templo de San Andrés y la capilla de San Isidro permanecieron inalterados, en líneas generales, hasta el 19 de julio del año 1936, en que grupos milicianos incontrolados, tras asaltar y desvalijar su interior, rociaron de gasolina y prendieron fuego al conjunto, que quedó absolutamente inutilizable para el culto.

Las primeras obras de restauración, comenzadas en la década de los 40, sufrieron numerosas interrupciones por falta de medios; se construyó no obstante la casa rectoral y se restauró provisionalmente el templo, hasta culminar con su consagración el 25 de abril de 1966 por el arzobispo Casimiro Morcillo.

En el año de 1975 se inicia una nueva etapa con las obras de reconstrucción de la capilla de San Isidro: en una primera fase (años 1971 a 1975) se restauró el chapitel, la cúpula y la linterna, y desde 1977 a 1981 prosiguieron los trabajos hasta el cornisamiento (arcos totales, tímpanos y el anillo) con profusa decoración en escayola y policromía a base de óleos y acuarelas.

Desde el año 1986 a 1991 se realiza la segunda fase, al restaurar la parte inferior del entablamiento, reproduciendo, conforme al original, las baldosas y el zócalo, en tanto que las basas, fustes y capiteles -éstos inicialmente de madera- fueron construidos en escayola y dorado en pan de oro.

Finalmente, desde el año 1991 a 1999, se culminaron los trabajos, al restaurar el recinto del antiguo templo parroquial y la sacristía, con particular dedicación a la capilla del Santísimo, que se remodeló por completo.

Fotos:José Manuel Olaechea
Texto: Martín Bravo Navarro

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