RetrocesoA&ONº 190/9-XII-1999SumarioContraportadaContinuar
«Las prostitutas os precederán
en el reino de los cielos»
Esta frase del evangelio le sirvió a José Luis Martín Descalzo
para la obra de teatro representada, con gran éxito, en el Madrid
de los años setenta. A ella pertenecen estos párrafos:
Cuando se alza el telón estamos en un sotabanco abuhardillado, en nuestra época.
Es una mezcla de desván y vivienda. Por las paredes algunas cosas cursis: la foto
de un actor de cine, cuadritos o recuerdos, todo baratujo. En contraste con todo el resto
de la decoración detonará lo que el espectador ve a la derecha del escenario: es una imagen
casi gigantesca de Cristo, barroca, posiblemente copia del Jesús atado a la columna de
Gregorio Fernández, pero en copia tosca. Silencio unos segundos. Luego oímos los pasos
acelerados de Rosa que sube los últimos tramos de la escalera y entra… (Le habla)
como si el Cristo fuera verdaderamente un personaje vivo que la oye y pudiera contestarle.

La verdad es que… hijo, no sé. No sé si debía contarte a ti estas cosas. A lo mejor te molestas, que nunca se sabe. Desde luego, si tú fueras como los curas… uf, no abriría yo la boca ni atada. Pero… cariño, ¿si no hablo contigo, con quién hablo? Si tú eres Dios de verdad… pues ya sabes lo que ha pasado abajo y no te vas a asustar porque yo te lo cuente. Vamos, digo yo. Pero, chico, no estaría de más que alguna vez tuvieras un detalle y me dijeras algo… Un sí, un no, una sonrisa, un… algo… a mí me bastaba ¡eh? La Virgen de Fátima les habló a unos pastores. Y tú no vas a ser menos que la Virgen de Fátima, vamos, digo yo. Una palabra, algo, para que una supiera cómo arreglarse…

... (Soñadora) estábamos aquí. Hablábamos contigo, te poníamos flores y velas. ¡Eso no puede ser pecado! ¿Y es pecado lo de abajo? ¡Vaya usted a saber! Ya me gustaría a mí que un día me explicaras todo eso del pecado, porque menudo lío que se traen los curas. Para ellos todo es muy fácil, verás: lo que se hace de cintura para abajo, todo es malo, así de sencillo.

Un día fui yo con un cliente a un hotel y en la mesilla había una Biblia que debía ser protestante, porque en ella leí yo una frase que se me quedó clavada. De la frase me acuerdo muy bien… aunque hay una palabra que no entiendo. Decía así: En verdad, en verdad os digo, que los republicanos y las prostitutas os precederán en el reino de los cielos. Y lo de las prostitutas estaba escrito así… con todas las letras. Lo que no entendí muy bien es lo de los republicanos… porque también ¡hay cada cabrón en la izquierda! Pero lo de las prostitutas estaba clarísimo: al cielo iremos nosotras

Fíjate, es casi como si me hubiera confesado contigo. Ahora… ya sabes por qué quiero a mi hijo el doble que otra madre a los suyos, porque él… ¿comprendes? Tú y mi hijo sois… la última pureza del mundo. (Mansa) Yo… puedo serlo todo. Me humillarán, me manosearán… pero cuando un cerdo está haciéndolo abajo, yo pienso: ¡mi Cristo está arriba! ¡Mi hijo es tan hermoso! Y… hasta el asco se me vuelve maravilla

¡No me falles, por Dios! ¡No me falles tú! Entonces… sí que me suicidaría. ¡Y no dejes nunca que me falte mi hijo! Estoy dispuesta a seguir en este oficio por toda la eternidad…

(Ahora quieren llevarte de aquí...)

Estoy pensando que tú estás más solo que yo. Porque yo, cuando me siento sola, voy y te rezo a ti. Pero tú ¿a quién le rezas cuando estás triste y solo? ¿A quién acudes? ¿Quién te consuela, si no hay nadie por encima de ti?

¿Tus devotos? ¡Aquí no hay más devota que yo! ¡Tú eres mío!

Ha corrido hacia el Cristo, se abraza a sus rodillas, le besa como loca, en un ataque mezcla de amor y de borrachera. Dice, agarrando el cordón que ata el Cristo.

Mío. Nadie te llevará. Ellos no te necesitan, yo sí. ¡Tú eres mío por derecho de amor!

Cae, muy rápido, el TELÓN

José Luis Martín Descalzo