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La Santa Sede, a través de su diario LOsservatore Romano, ha criticado con toda la dureza que se merece la decisión del Gobierno francés de repartir píldoras abortivas en colegios e institutos. Habla el diaro vaticano de cruel hipocresía y de método anti-jurídico e inmoral. Hay quien, como Eduardo Haro Tecglen, se rasga las vestiduras añadiendo más hipocresía a la hipócrita crueldad del hecho, e ironiza con aterradora frivolidad sobre lo difícil que es conseguir ese avance «tan progresista» aquí en España, donde, por cierto, la Fundación Anti-Sida España (FASE) conmemora el Día mundial del sida con un anuncio en el que invita a los jóvenes a practicar el sexo sin riesgo. Hace falta desvergüenza e irresponsabilidad
; ahora se pretende también ampliar el camelo de las narcosalas con el camelo no menor de las sexo salas, es decir, salas adecuadas para que los jóvenes practiquen el sexo seguro. O sea, que ni, por supuesto, seguro, ni sexo, sino zoología. Luego resulta que el consumo de productos anti-depresivos se ha triplicado en España durante los últimos diez años, y resulta que las consultas de los psiquiatras y psicólogos no dan abasto, y las encuestas y sondeos sociológicos ofrecen los resultados que por desgracia ofrecen. Con una televisión como la que los moralmente indefensos jóvenes españoles se tragan, carentes de la más elemental educación y formación, con revistas deleznables que, como DT, invitan a experiencias sexuales aberrantes y con algunos políticos y legisladores que, los pobres, dan lo que tienen, así nos luce el pelo. Según Juan G. Bedoya escribe en El País, la Iglesia española elude pedir perdón por su implicación en la guerra civil. Hace falta retorcimiento mental para darle la vuelta de ese modo, tan indigno profesionalmente, a un noble documento, que nuestros lectores pueden encontrar resumido en estas mismas páginas, en el que la Iglesia española vuelve a pedir perdón. Ya he perdido la cuenta de las veces que lo ha hecho, mientras que todavía sigo esperando a que pidan perdón por lo que hicieron durante la guerra civil los asesinos de miles de católicos españoles vejados, torturados, fusilados, calcinados y odiados por el solo hecho de creer en Jesucristo. La Iglesia española tiene incluso la nobleza y generosidad de pedir perdón a Dios en nombre de todos. Hasta hace muy poco tiempo, el llamado Taco calendario del Corazón de Jesús, hacía cada día una reflexión más o menos religiosa. En el de este año, de Ediciones Mensajero, S. A., espigando así por encima, encuentro citas de Jean Paul Sartre, Karl Marx, Simone de Beauvoir, Federico Nietzsche, Rosa Luxemburgo, Voltaire, etc, etc..No me han quedado ganas de seguir mirando más. Qué tengan que ver los citados con el Corazón de Jesús es algo que me gustaría que me explicaran. Gonzalo de Berceo
Leo en la prensa: La Iglesia alemana cede ante el Papa y decide no dar certificados de aborto; Juan Pablo II doblega a la Iglesia alemana sobre el aborto; La Iglesia católica alemana deja de asesorar a mujeres que se plantean abortar; Juan Pablo II -titula diabóliacamente otro- basa su rechazo al aborto en la dureza de su personal biografía... y me pregunto: ¿pero tan difícil es contar lo que realmente ha sucedido? Claro que, para contarlo, primero hay que hacer el elemental esfuerzo de enterarse. ¿Es mucho pedirle a un profesional del periodismo que se entere, como es su obligación, antes de decir lo que no es verdad? Porque, evidentemente, no es verdad que la Iglesia alemana ceda ante el Papa; tampoco es verdad que decida no dar certificados de aborto, porque nunca los ha dado; ni es verdad que Juan Pablo II doblegue a la Iglesia alemana, ni es verdad que la Iglesia alemana deje de asesorar a mujeres que se plantean abortar, sino todo lo contrario. Los lectores de Alfa y Omega saben perfectamente lo que ha ocurrido porque se lo hemos contado tal cual es, y la verdad es que no es tan difícil contarlo.