RetrocesoA&ONº 190/9-XII-1999SumarioDesde la feContinuar
Cine en televisión
Jesús
Jesús: un nuevo acercamiento del cine a la persona de Cristo llevada a cabo con los últimos adelantos de la técnica cinematográfica y televisiva y con un gran uso de recursos especiales, pero también con un fuerte contenido teológico.

Jesús ofrece una visión innovadora de la vida de Cristo. De hecho es impropio llamarlo una vida de Cristo porque no pretende ser un documental sobre lo que dijo e hizo Jesús. La trama de la película se centra en el cumplimiento de la misión por parte de Cristo, una misión encargada por el Padre que se convierte en el tema central de la trama. El espectador no está viendo un cuadro, sino participando en un diálogo donde los personajes principales son un desenfadado Jesús muy cercano y afectivo, y el tentador que pretende separar continuamente a Cristo de su misión. El espectador también se siente interpelado por esas sugestiones maléficas presentadas por el tentador con grandes efectos y argumentos aparentemente sólidos, pero al mismo tiempo se identifica con Cristo y opta en su interior. La tentación de erradicar la pobreza por la vía del milagro por encima de la voluntad humana, la de la inutilidad del sacrificio de Cristo ante el futuro que se abre a los ojos de un Jesús verdaderamente angustiado en Getsemaní, la del poder en la cuarentena del Sinaí, la de la ambición, tentaciones que también sacuden al hombre de hoy.

El papel del demonio, al que el Papa ha dedicado una de sus últimas catequesis, es fundamental en el desarrollo del tema central. Es el obstaculizador que busca desviar a Cristo de lo que es la voluntad del Padre para Él.

La emotividad es muy fuerte a lo largo de toda la película, pero nunca estorba al desarrollo del tema central: Jesucristo en el cumplimiento de la misión recibida del Padre.

Se destacan aspectos muy positivos de la teología católica, como la obediencia a la voluntad de Dios y el sentido salvador de la Pasión de Cristo. Sin embargo, hay aspectos discutibles en el desarrollo del pensamiento; por ejemplo, dentro de uno de los diálogos de Jesús con el tentador, la libertad aparece simplemente como una capacidad para optar entre el bien y el mal, y no como el medio sin el cual el hombre no puede alcanzar las promesas de Dios. Algunos novedosos elementos de la trama, como el enamoramiento de María, la hermana de Lázaro, de Jesús, introducen elementos más propios de la cultura actual que del marco cultural palestinense que rodeó la vida del Maestro de Nazaret. Son recursos que sirven para meter al hombre de hoy en la historia e involucrarlo en el drama que vive Jesús.

Los papeles de Pilato y Herodes Agripa están muy bien construidos. Al personaje de María, encarnada por Jacqueline Bisset, le falta movilidad interpretativa y termina por convertirse en un personaje frío.

Los juegos de cámara ofrecen una gran dinamicidad al desarrollo de la historia que nunca decae.

La escenografía de la Última Cena, inspirada en la famosa composición de Dalí, con las ventanas de lienzos movidos por el viento como fondo, incorpora elementos culturales del siglo XX con los que está familiarizado el hombre de hoy.

Jesús no es una vida de Cristo, sino un Cristo con mensaje que cuestiona al espectador.

Miguel Carmena