|
La mayor falacia de la historia económica
Es el crecimiento de la población determinante para el crecimiento económico? El modelo macroeconómico natural mantiene que tres son las causas que determinan el crecimiento económico. Dos de naturaleza natural y una de naturaleza monetaria.
Crecimiento de la población. El modelo natural sugiere que del volumen y crecimiento de la población se deriva la demanda agregada natural. Mientras que del volumen y crecimiento de la población productiva se deriva la cantidad y grado de capacidades y habilidades productivas existentes y, con ello, el volumen total potencial de producción (oferta agregada natural). Al ser el crecimiento de la población el origen de ambas variables, se afirma que el crecimiento de la población es la verdadera y principal fuerza motriz del sistema económico. Así, mientras que el crecimiento de la población es el origen la de creación de riqueza económica, la relación entre volumen y crecimiento de la población y volumen y crecimiento de la población productiva en términos relativos, atempera o determina el grado potencial de desarrollo económico natural, y la cantidad y variación de la renta per cápita natural de cada nación.
Variación de la productividad relativa. En la medida que aumenta en el tiempo la cantidad y grado de capacidades productivas humanas, aumenta la productividad. El progreso técnico, como causa de crecimiento manifestada por el Premio Nobel Robert Solow, tiene un sólo origen: los conocimientos acumulados derivados del ingenio y capacidad creativa y productiva humana. En la medida en que estos últimos aumentan, aumenta el progreso técnico y con ello la productividad. Decía Alfred Marshall: Los conocimientos que llevan incorporados las personas, ya por educación formal ya por experiencia profesional, constituyen la más poderosa maquinaria de crecimiento.
Inflación diferencial internacional. El sistema monetario ha establecido un velo que oculta el funcionamiento real de la economía, mediante el fenómeno que conocemos como inflación. Ésta ha ensombrecido e introducido perturbaciones en el crecimiento, dando lugar a que éste sea convulsivo y aparentemente anárquico, en vez de armónico y constante y siendo la inflación relativa o diferencial la variable que pilota todas las variaciones del crecimiento económico. En la medida que una nación tenga una inflación diferencial baja en términos relativos a otras naciones, la economía acelerará su crecimiento, y con ello el empleo, la renta per cápita, el ahorro, la inversión bruta en capital..., y viceversa.
Siendo el crecimiento de la población, de acuerdo al modelo natural, la más importante fuerza de crecimiento económico, ¿por qué amordazar la densidad de población o su crecimiento natural mediante: abortos, esterilización, control de la natalidad? El Premio Nobel Simon Kuznets define el crecimiento económico como el incremento sostenido del producto total per capita, acompañado generalmente de un aumento considerable y sostenido de la población. El Premio Nobel Paul Samuelson manifiesta: Los datos históricos no permiten extraer una conclusión simple, en realidad las áreas que tienen mayor densidad demográfica tienden a tener niveles de vida más altos, no más bajos. Según el Premio Nobel Gary Becker, la teoría malthusiana no se sostiene ante ninguna prueba, más bien se han verificado circunstancias que demuestran lo contrario, o sea, que el crecimiento de la población ha sido fundamental para el crecimiento económico.
Siendo evidente, y estando científicamente probado que la productividad ha permitido desplazar, una y otra vez durante los dos últimos siglos, la frontera de posibilidades de producción a escala mundial, dando lugar a que la capacidad potencial de generación de recursos sea muy superior a las necesidades agregadas de la población y su crecimiento, aún así, se continua esgrimiendo que el crecimiento de la población es un peligro para el desarrollo y bienestar del mundo existente. Este neomalthusianismo, justificado bajo el sugestivo título de sobrepoblación de la tierra, fue y continua siendo la mayor falacia de la historia económica.
Gonzalo Pérez-Seoane Mazzuchelli
de El Equilibrio Económico de las Naciones
|