RetrocesoA&ONº 190/9-XII-1999SumarioDesde la feContinuar

PUNTO DE VISTA
La mayor falacia de la historia económica

Es el crecimiento de la población determinante para el crecimiento económico? El modelo macroeconómico natural mantiene que tres son las causas que determinan el crecimiento económico. Dos de naturaleza natural y una de naturaleza monetaria.

Crecimiento de la población. El modelo natural sugiere que del volumen y crecimiento de la población se deriva la demanda agregada natural. Mientras que del volumen y crecimiento de la población productiva se deriva la cantidad y grado de capacidades y habilidades productivas existentes y, con ello, el volumen total potencial de producción (oferta agregada natural). Al ser el crecimiento de la población el origen de ambas variables, se afirma que el crecimiento de la población es la verdadera y principal fuerza motriz del sistema económico. Así, mientras que el crecimiento de la población es el origen la de creación de riqueza económica, la relación entre volumen y crecimiento de la población y volumen y crecimiento de la población productiva en términos relativos, atempera o determina el grado potencial de desarrollo económico natural, y la cantidad y variación de la renta per cápita natural de cada nación.

Variación de la productividad relativa. En la medida que aumenta en el tiempo la cantidad y grado de capacidades productivas humanas, aumenta la productividad. El progreso técnico, como causa de crecimiento manifestada por el Premio Nobel Robert Solow, tiene un sólo origen: los conocimientos acumulados derivados del ingenio y capacidad creativa y productiva humana. En la medida en que estos últimos aumentan, aumenta el progreso técnico y con ello la productividad. Decía Alfred Marshall: Los conocimientos que llevan incorporados las personas, ya por educación formal ya por experiencia profesional, constituyen la más poderosa maquinaria de crecimiento.

Inflación diferencial internacional. El sistema monetario ha establecido un velo que oculta el funcionamiento real de la economía, mediante el fenómeno que conocemos como inflación. Ésta ha ensombrecido e introducido perturbaciones en el crecimiento, dando lugar a que éste sea convulsivo y aparentemente anárquico, en vez de armónico y constante y siendo la inflación relativa o diferencial la variable que pilota todas las variaciones del crecimiento económico. En la medida que una nación tenga una inflación diferencial baja en términos relativos a otras naciones, la economía acelerará su crecimiento, y con ello el empleo, la renta per cápita, el ahorro, la inversión bruta en capital..., y viceversa.

Siendo el crecimiento de la población, de acuerdo al modelo natural, la más importante fuerza de crecimiento económico, ¿por qué amordazar la densidad de población o su crecimiento natural mediante: abortos, esterilización, control de la natalidad? El Premio Nobel Simon Kuznets define el crecimiento económico como el incremento sostenido del producto total per capita, acompañado generalmente de un aumento considerable y sostenido de la población. El Premio Nobel Paul Samuelson manifiesta: Los datos históricos no permiten extraer una conclusión simple, en realidad las áreas que tienen mayor densidad demográfica tienden a tener niveles de vida más altos, no más bajos. Según el Premio Nobel Gary Becker, la teoría malthusiana no se sostiene ante ninguna prueba, más bien se han verificado circunstancias que demuestran lo contrario, o sea, que el crecimiento de la población ha sido fundamental para el crecimiento económico.

Siendo evidente, y estando científicamente probado que la productividad ha permitido desplazar, una y otra vez durante los dos últimos siglos, la frontera de posibilidades de producción a escala mundial, dando lugar a que la capacidad potencial de generación de recursos sea muy superior a las necesidades agregadas de la población y su crecimiento, aún así, se continua esgrimiendo que el crecimiento de la población es un peligro para el desarrollo y bienestar del mundo existente. Este neomalthusianismo, justificado bajo el sugestivo título de sobrepoblación de la tierra, fue y continua siendo la mayor falacia de la historia económica.

Gonzalo Pérez-Seoane Mazzuchelli
de El Equilibrio Económico de las Naciones

Familias numerosas

Tengo un amigo -en realidad es un amigo de mis padres y ahora hemos coincidido- que últimamente me calienta la cabeza con su preocupación sobre las familias numerosas. Me parece que su planteamiento es el siguiente:cada vez los padres tienen menos hijos (esto es un hecho) y cada vez hay menos apoyo por parte del Magisterio de la Iglesia a las familias numerosas.

En realidad, decía, el Catecismo de la Iglesia católica no habla de las familias numerosas.Le hice notar que hay una referencia en el n. 2373:La Sagrada Escritura y la práctica tradicional de la Iglesia ven en las «familias numerosas» como un signo de bendición divina y de la generosidad de los padres. Lo leyó, pero no le pareció suficiente.Además, dice, no es más que una referencia a la Constitución Gaudium et spes (n. 50) del Concilio Vaticano II. Efectivamente, y, a su vez, procede de unas palabras de Pío XII en una alocución del 20 de enero de 1958.

Entonces busqué en los textos del Papa Juan Pablo II y encontré -lo encontró el ordenador una hermosa referencia en la Carta a las familias del 2 de febrero de 1994. Sugiere que la enumeración de las obras de misericordia que recoge el evangelio de San Mateo (25, 34-36) se podría ampliar: Ayudasteis a las madres que dudaban, o que estaban sometidas a fuertes presiones, para que aceptaran a su hijo no nacido y le hicieran nacer; ayudasteis a familias numerosas, familias en dificultad para mantener y educar a los hijos que Dios les había dado. Aún le pareció poco al ordenador y me trajo una serie de textos de anteriores Papas.

Qué duda cabe... que no es obligatorio tener un número determinado de hijos, que los padres son responsables, etc. Pero también, qué duda cabe... de que vamos a menos, que en tiempos peores para nuestros antepasados tenían más hijos y hemos salido adelante, que la sociedad está falta de hijos...

En fin, quizá haya que hacer más. De momento, aquí queda esto. Las últimas noticias dan a entender que algunas autoridades civiles están trabajando en este sentido.

Francisco Armenteros Montiel