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El pasado día 7 de diciembre por la noche se han celebrado las Vigilias de la Inmaculada, en la mayor parte de los pueblos y de las ciudades de España. La gran asistencia de fieles ha testimoniado el amor a la Virgen Santísima. En Madrid se celebraron tres: en la catedral de la Almudena, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid; en la baísilica de la Merced y en la basílica de Jesús de Medinaceli, con la presencia de los obispos auxiliares, monseñor César Franco y monseñor Eugenio Romero respectivamente. El lema de las Vigilias fueMaría, Madre de la Esperanza. El Santo Padre envió el siguiente mensaje y Bendición Apostólica para los organizadores y asistentes:
Su Santidad Juan Pablo II saluda cordialmente a todos los participantes en la Gran Vigilia de la Inmaculada que se celebra simultáneamente en varios templos de Madrid bajo el lema: María, Madre de la esperanza. A sólo unos días de la apertura del Año Santo, durante la vivencia del Adviento del Gran Jubileo del año 2000, el Santo Padre les anima a vivir en la esperanza de los hijos de Dios, a ejemplo de la Virgen María, modelo de mujer creyente que confió en el Señor y esperó contra toda esperanza. Al invocar a la Inmaculada, a la Madre del Redentor que por su obediencia al Padre hizo fecunda su virginidad, el Santo Padre les imparte de corazón la Bendición Apostólica, que extiende a todos sus familiares y seres queridos. |