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No olvidemos a los que sufren




| No tienen petróleo, claro, y cuando les sacude la adversidad -y les sacude muy a menudo y de qué manera-, su dolor y su angustia están un día, lo más dos, en los medios de comunicación, pero después, si te he visto, no me acuerdo. Es Turquía, donde un tremendo terremoto asoló inmisericordemente la ciudad de Düzce, a la que pertenecen estas fotos de ese padre que abraza el cadáver de su hijo de 4 años, rescatado sin vida entre las ruinas, o ese anciano que llora serenamente ante su casa destruida.
Mientras tanto en Chechenia, los soldados se aprestan, lo mejor que pueden, para pasar las, para ellos, terribles próximas Navidades lejos de la paz que desearían |