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La crisis de la sociedad es la crisis de la familia
| Para prepararse adecuadamente al gran Jubileo no puede faltar un serio compromiso para redescubrir el valor de la familia y del matrimonio. Esto es más urgente todavía en estos momentos en que este valor es puesto en tela de juicio por una gran parte de la cultura y de la sociedad. No sólo se discuten algunos modelos de vida familiar. En realidad, se ataca la concepción misma de la familia, como comunidad fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, en nombre de una ética relativista que se abre camino en amplios sectores de la opinión pública y de la misma legislación civil.
La crisis de la familia se convierte a su vez en causa de la crisis de la sociedad. Muchos fenómenos patológicos -desde la soledad hasta la violencia, pasando por la droga- se explican en parte porque los núcleos familiares han perdido su identidad y función. Donde cede la familia, la sociedad pierde su tejido de unión, con consecuencias desastrosas que afectan a las personas, en particular a los más débiles: a los niños, a los adolescentes, a los minusválidos, a los enfermos, a los ancianos... Es necesario redescubrir el valor del matrimonio y de la familia. En el Catecismo de la Iglesia católica se puede leer:La familia es la «célula original de la vida social». La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. (1-XII-1999) |