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Gracias, señor cardenal, por sus palabras y por su gestión en la concesión de este título de Caballero Comendador de la Orden de San Gregorio Magno.
Gracias al Santo Padre por haberme concedido esta distinción, a petición de la Conferencia Episcopal Española y promovida por la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. Gracias a la Iglesia, pues a través de ella y de sus testigos he podido conocer a Jesucristo. Encontrarme con Él y con su mensaje de liberación total, me ha posibilitado experimentar la gracia de su salvación y de saber que, su seguimiento, es lo más grande que me ha sucedido en mi vida. Gracias a la HOAC, a la Acción Católica, a todos los movimientos y asociaciones de apostolado seglar, como realizaciones concretas de Iglesia, que me han hecho madurar cristianamente y profundizar en la dimensión social de la fe, a comprender la militancia apostólica como una vocación. Ha sido en la Acción Católica y la HOAC, movimiento de la Acción Católica, donde descubrí mi gran amor a la Iglesia, a pesar de sus defectos. En la HOAC, descubrí también que el mensaje de Jesucristo no aliena, sino que impulsa las justas aspiraciones del mundo obrero y de los empobrecidos; fue a partir de este descubrimiento cuando experimenté que brotaba en mí mi verdadera vocación apostólica, al descubrir que ser cristiano no era inhibirse de los problemas que afectan a la vida de las personas, ni de las causas que los provocan, sino todo lo contrario, la fe es totalizante, afecta a toda la vida y no hay nada en la vida de las personas que no tenga que ver con la fe. Gracias a la familia, de manera especial a mis padres que me enseñaron a rezar y vivir los valores cristianos y humanos. A mi mujer y mis hijas, pues soy consciente que sin ellas no hubiera sido posible mi entrega a la causa de Jesucristo y de su Iglesia concretada en el apostolado asociado y en las mediaciones sociales y políticas del movimiento obrero. Mi mujer y mis hijas han compartido y comparten conmigo las opciones fundamentales de la vida cristiana. Ellas me han acompañado y animado siempre. Por eso experimento cada día con más fuerza que Dios las puso en mi camino para que no pudiera volverme atrás. |
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Quiero manifestar también que yo no he pedido nada ni he buscado este reconocimiento, me he encontrado con él y lo agradezco profundamente. En este sentido, quiero entender que la distinción que se me hace, es en mi persona un homenaje al apostolado seglar en general y al militante cristiano en particular.
Por último, quiero señalar que mi actitud desde que decidí seguir a Jesucristo, de manera consciente, ha sido la de estar dispuesto, desde mi condición seglar y padre de familia, a servir a la Iglesia allí donde se me ha pedido, a pesar de que el camino recorrido, a veces, ha tenido sus dificultades, pero la vida sacramental, de oración y el acompañamiento de sacerdotes y personas muy cercanas, me ha ayudado a superar los inconvenientes y a acrecentar en mí la disponibilidad desinteresada. Doy gracias a Dios nuevamente, por la gracia que me ha dado de trabajar, de representar y dirigir a diversas realidades de apostolado seglar asociado a nivel general, y pido al Padre que me ayude en esta nueva tarea que me ha encomendado el señor cardenal de potenciar, impulsar y coordinar el apostolado seglar de la diócesis de Madrid. Queridos amigos, obispos, sacerdotes, presidentes y representantes de los movimientos y asociaciones de apostolado seglar, centros de Cultura Popular y Manos Unidas, gracias por acompañarme en este día. Todos juntos, en comunión con nuestros pastores, debemos seguir ofreciendo al mundo testimonio de santidad, de entrega y de generosidad, desde el convencimiento profundo de que Cristo es la única verdad y la verdadera respuesta a los problemas de los hombres y de las mujeres en cada época concreta. Rafael Serrano Castro |
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