RetrocesoA&ONº 190/9-XII-1999SumarioTestimonioContinuar
«Servir
desde mi condición seglar»

Rafael Serrano Castro, secretario general de la Delegación de Apostolado Seglar de Madrid,
ha recibido recientemente el reconocimiento agradecido de la Iglesia a su labor de prolongado
servicio. Le fue entregado en la última Asamblea Plenaria el título de Caballero Comendador
de la Orden de San Gregorio Magno
. En sus emocionadas palabras de gratitud,
dio este estupendo testimonio:

Gracias, señor cardenal, por sus palabras y por su gestión en la concesión de este título de Caballero Comendador de la Orden de San Gregorio Magno.

Gracias al Santo Padre por haberme concedido esta distinción, a petición de la Conferencia Episcopal Española y promovida por la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar.

Gracias a la Iglesia, pues a través de ella y de sus testigos he podido conocer a Jesucristo. Encontrarme con Él y con su mensaje de liberación total, me ha posibilitado experimentar la gracia de su salvación y de saber que, su seguimiento, es lo más grande que me ha sucedido en mi vida.

Gracias a la HOAC, a la Acción Católica, a todos los movimientos y asociaciones de apostolado seglar, como realizaciones concretas de Iglesia, que me han hecho madurar cristianamente y profundizar en la dimensión social de la fe, a comprender la militancia apostólica como una vocación.

Ha sido en la Acción Católica y la HOAC, movimiento de la Acción Católica, donde descubrí mi gran amor a la Iglesia, a pesar de sus defectos. En la HOAC, descubrí también que el mensaje de Jesucristo no aliena, sino que impulsa las justas aspiraciones del mundo obrero y de los empobrecidos; fue a partir de este descubrimiento cuando experimenté que brotaba en mí mi verdadera vocación apostólica, al descubrir que ser cristiano no era inhibirse de los problemas que afectan a la vida de las personas, ni de las causas que los provocan, sino todo lo contrario, la fe es totalizante, afecta a toda la vida y no hay nada en la vida de las personas que no tenga que ver con la fe.

Gracias a la familia, de manera especial a mis padres que me enseñaron a rezar y vivir los valores cristianos y humanos. A mi mujer y mis hijas, pues soy consciente que sin ellas no hubiera sido posible mi entrega a la causa de Jesucristo y de su Iglesia concretada en el apostolado asociado y en las mediaciones sociales y políticas del movimiento obrero. Mi mujer y mis hijas han compartido y comparten conmigo las opciones fundamentales de la vida cristiana. Ellas me han acompañado y animado siempre. Por eso experimento cada día con más fuerza que Dios las puso en mi camino para que no pudiera volverme atrás.

Quiero manifestar también que yo no he pedido nada ni he buscado este reconocimiento, me he encontrado con él y lo agradezco profundamente. En este sentido, quiero entender que la distinción que se me hace, es en mi persona un homenaje al apostolado seglar en general y al militante cristiano en particular.

Por último, quiero señalar que mi actitud desde que decidí seguir a Jesucristo, de manera consciente, ha sido la de estar dispuesto, desde mi condición seglar y padre de familia, a servir a la Iglesia allí donde se me ha pedido, a pesar de que el camino recorrido, a veces, ha tenido sus dificultades, pero la vida sacramental, de oración y el acompañamiento de sacerdotes y personas muy cercanas, me ha ayudado a superar los inconvenientes y a acrecentar en mí la disponibilidad desinteresada.

Doy gracias a Dios nuevamente, por la gracia que me ha dado de trabajar, de representar y dirigir a diversas realidades de apostolado seglar asociado a nivel general, y pido al Padre que me ayude en esta nueva tarea que me ha encomendado el señor cardenal de potenciar, impulsar y coordinar el apostolado seglar de la diócesis de Madrid.

Queridos amigos, obispos, sacerdotes, presidentes y representantes de los movimientos y asociaciones de apostolado seglar, centros de Cultura Popular y Manos Unidas, gracias por acompañarme en este día. Todos juntos, en comunión con nuestros pastores, debemos seguir ofreciendo al mundo testimonio de santidad, de entrega y de generosidad, desde el convencimiento profundo de que Cristo es la única verdad y la verdadera respuesta a los problemas de los hombres y de las mujeres en cada época concreta.

Rafael Serrano Castro