RetrocesoA&ONº 191/16-XII-1999SumarioDesde la feContinuar
Deporte
Los mejores goles
Cuando el balón echa a rodar es prácticamente imposible predecir dónde va. Sólo en algunas ocasiones, las menos, termina en la portería. Es el gol, sinónimo de éxito. Con la vida de los futbolistas pasa igual: sólo unos pocos alcanzan el triunfo profesional, se convierten en hombres gol.

Raúl González es, sin duda, uno de ellos. Su calidad y su entrega le han llevado a ser la referencia de sus compañeros en el campo y el ídolo de los aficionados en la grada. Con tan sólo veintitrés años ha ganado casi todo lo que un futbolista profesional puede ganar, y a nadie se le escapa que en todos esos triunfos el siete del Real Madrid ha sido pieza clave.

Sin embargo, Raúl ha hecho algo más que conseguir goles y títulos. El joven jugador ha logrado controlar el balón más difícil de su vida, ese pase envenenado que reciben todos los futbolistas jóvenes cuando descubren el brillo de la fama y el éxito. Ese balón llega fuerte y sesgado, y a la mayoría de ellos les coge desprevenidos. Raúl colocó mal su bota y el primer toque no fue bueno, pero el delantero se rehízo rápidamente y consiguió parar el balón. Con esa pelota controlada el mediapunta blanco ha comenzado a meter los mejores goles de su vida, la mayoría de ellos fuera del césped.

La popularidad desbordada lleva en muchas ocasiones a la soberbia, principio del fin de grandes deportistas. Por el contrario, aquellos que la templan y consiguen llevar su vida pegada a la bota disponen de sus actos y afianzan en la profesionalidad todos sus éxitos. Este es el caso de Raúl. Su imagen, espejo donde se miran miles de niños y jóvenes, se ha unido recientemente a la de otros cinco futbolistas para situarse bajo el lema Escribe en colores, borra la intolerancia. Otra forma de explicar a los más jóvenes que la raza no separa a las personas.

Raúl, además, ha rematado con fuerza. Ser un privilegiado no le ha hecho olvidarse de los demás, de los que sufren y carecen de casi todo. De ello dan fe los ochenta enfermos terminales acogidos en el hospital madrileño de las Hermanas del Cottolengo, personas sin recursos económicos que han perdido hasta la esperanza de curación, a quienes las religiosas dispensan una atención integral y familiar. Aquí mitigan su dolor, reciben formación y en algunas ocasiones han podido compartir la tarde con el jugador del Real Madrid. Raúl les tiende la mano, conversa con ellos y les lleva la alegría de su presencia y el empujón de su ayuda económica. En tres ocasiones el futbolista del Real Madrid ha hecho importantes donativos al centro. El último ha sido los cuatro millones de pesetas procedentes de la campaña publicitaria que el futbolista ha realizado con la Comunidad de Madrid. Antes, otras dos aportaciones que superaron los dos millones y medio de pesetas, fruto de su participación en un programa de televisión y del premio al mejor jugador de la Copa intercontinental, hace ahora un año.

Los mejores goles del madridista no levantan a nadie de la grada ni provocan gritos de júbilo; tienen como único premio la sonrisa de aquellos a quienes sonreír es lo único que les queda.

Gestos como éstos humanizan el deporte, y lo convierten en vehículo para la transmisión de valores. Las fiestas navideñas, ya cercanas, son el mejor escenario para ellos. El Deportivo Alavés, de Vitoria, uno de los clubes históricos de la Liga española, ya se ha puesto en marcha. Una entrada para el partido contra el Betis, por un juguete. Una iniciativa que lleva la Navidad a las gradas de Mendizorroza y un poco de alegría a los niños de Camerún.

Javier Bosque