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Bautizo en el Palacio de la Zarzuela


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El cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, bautizó el pasado domingo, en la capilla del Palacio de la Zarzuela, rodeado de la simpatía de todo el pueblo de España, al primer hijo de la infanta doña Cristina de Borbón y de don Ignacio Urdangarín. Le impuso el nombre de Juan Valentín de Todos los Santos. En la homilía de la celebración eucarística, a la que asistió toda la Familia Real, el Presidente del Gobierno y un centenar de invitados, el cardenal señaló que el período de la concepción y gestación del primer hijo es como una excepcional ocasión para la vivencia de un «adviento» personal e irrepetible. Y más aún cuando se trata de esposos cristianos que han unido sus vidas y su amor en el sacramento del Matrimonio y saben que el hijo que ansían y quieren procrear está llamado a la plenitud de la vida: la de los hijos de Dios. El hombre nace definitivamente para la vida cuando nace «del agua y del Espíritu».
Hoy se ven cumplidas vuestras esperanzas. Vuestro hijo, por el Bautismo que va a recibir, nace para la vida en plenitud. El gozo y la alegría navideña se adelantan en esta Casa, en vuestras familias, y de un modo especialmente significativo en la Familia Real Española, con el bautismo de este niño. Es un regalo para la Familia Real de España, que se ve acrecentada en lo más precioso: en un nuevo miembro, un nuevo y entrañable portador de las experiencias humanas y cristianas que más hondamente han caracterizado su tradición multisecular, marcada por la Fe Católica: las de amar y ser amados, las de servir y ofrecer servicio, en respuesta a esa exigencia noble y recia del bien y futuro de toda España |