RetrocesoA&ONº 191/16-XII-1999SumarioMundoContinuar
Declaraciones de Bruno Forte, miembro de la Comisión Teológica Internacional
¿Por qué pide perdón la Iglesia?
La petición de perdón por parte de la Iglesia constituye uno de los argumentos centrales de
la reunión, recientemente celebrada en Roma, de la Comisión Teológica Internacional. Entre
otros asuntos abordados, se ha preparado un folleto para los obispos de todo el mundo,
que presenta las líneas maestras de la purificación de la memoria
en el contexto del gran Jubileo del año 2000
La petición de perdón por los errores cometidos en la Historia por los hijos de la Iglesia constituye uno de los gestos significativos que pide Juan Pablo II para purificar la memoria de los cristianos y cruzar renovados el umbral del tercer milenio. Se trata de un acto de valentía del que se han hecho eco los obispos españoles con la publicación del documento La fidelidad de Dios dura por siempre. Mirada de fe al siglo XX, aprobado por la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal.

Con el objetivo de servir de ayuda a los obispos de todo el mundo a la hora de realizar estos actos, la Comisión Teológica Internacional, institución que reúne a los teólogos más prestigiosos de la Iglesia católica, presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se ha reunido en Roma esta semana para dar los últimos retoques al documento La Iglesia y las culpas del pasado. Hacer memoria para reconciliarse, que debería ser publicado en el primer domingo de Cuaresma del año 2000, día en el que el Calendario de las ceremonias jubilares prevé un acto solemne de petición de perdón a Dios.

El relator de este documento, el teólogo italiano Bruno Forte, explica que la Comisión no se ha puesto a analizar casos concretos de la Historia, como podrían ser las Cruzadas o la Inquisición. No es la labor para la que se creó esta institución de carácter eminentemente doctrinal. Lo que nosotros hacemos es precisar las condiciones de posibilidad para que estos pronunciamientos estén plenamente fundados, explica Forte. En este sentido, el documento ofrecerá dos criterios decisivos que serán de gran ayuda a los pastores de la Iglesia al hacer este tipo de actos de perdón. Subrayamos la necesidad de conjugar el juicio histórico y el juicio teológico —añade el teólogo—. Un juicio histórico absoluto podría caer en el historicismo, que relativiza todo, pues analiza todo desde el punto de vista de los diferentes momentos históricos y, por tanto, nos impide pensar que un acto del pasado pueda ser evaluado hoy en relación con un criterio moral permanente.

Nunca hay que olvidar —añade Bruno Forte— que, a diferencia del resto de las comunidades humanas, la Iglesia se reconoce como un sujeto histórico único, pues sentimos como nuestro lo que han hecho nuestros padres en la fe y nos sentimos solidarios en la unidad de la fe y del espíritu con la Iglesia en todos los momentos de su historia. Quien olvida esta peculiaridad del misterio de la Iglesia no comprenderá nunca la fuerza, la valentía, y la importancia de estos actos.

Dentro de la Iglesia católica han surgido algunas voces de desacuerdo en relación con esta insistencia en la petición de perdón. Monseñor Forte reconoce que, quien no vive desde dentro el misterio de la Iglesia, puede interpretar estos pronunciamientos como una manera de dar la razón a los enemigos de la Iglesia. Pero no es así. La intención del Papa, verdaderamente profética, es la de obedecer a la verdad. Y esto hace a la Iglesia todavía más creíble en su anuncio al mundo. De hecho, el documento que está elaborando la Comisión Teológica Internacional no es una apología de los gestos realizados por el Papa, sino una reflexión sobre las condiciones teológicas de posibilidad de los mismos. De este modo, se convertirá en una ayuda para que estos actos, también a nivel de episcopados locales o de Iglesias particulares puedan ser realizados de manera atenta y responsable para no herir la conciencia eclesial.