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En busca de respuestaQué nos pasa? Realmente es difícil responder a esta pregunta, ya que tampoco se puede generalizar, pero hay algo que es cierto, y es que los jóvenes, y en especial los que participamos en nuestras parroquias, estamos en un momento de duda, que algunos llaman crisis. Yo no he querido ni quiero creer esto, pero después de algunos años colaborando en mi parroquia, he llegado a pensar que puede ser cierto, pero no tengo la respuesta y mucho menos la solución. Parece que ser joven hoy se limita a estudiar y tomar copas con los amigos los fines de semana. Un joven de una parroquia tiene alguna que otra característica más, como por ejemplo dar catequesis los sábados (y eso cuando va); de vez en cuando se anima y va a Misa, y alguna vez que otra participa en algún acontecimiento o actividad de su parroquia (poniendo muchas pegas y con algún mosqueo que otro). Pero esto no significa nada, y mucho menos que yo esté de acuerdo con este intento de definición, pero es lo que veo. Aun así creo en los jóvenes, creo en nuestras posibilidades de sacar adelante lo que nos pongan, de vivir una vida cristiana plena y sin la ley del todo vale. No hay que dejar de estudiar; al contrario es nuestro futuro profesional; no hay que dejar de salir con los amigos, eso es genial y es un buen momento para desconectar con todo aquello que hacemos rutinario. Pero un joven cristiano tiene que ir mucho más allá, sobre todo los que nos hemos ido confirmando o los que se quieren confirmar, los que hemos renovado nuestra fe en Cristo. No tenemos por qué ser curas o monjas; la vida de un cristiano tiene que ser el reflejo de Jesús en el día a día, en cada cosa que hacemos. Desde estas líneas, lanzo una serie de preguntas a todos los jóvenes que participan en alguna parroquia con el fin de que, si las leéis, os hagan reflexionar y entre todos encontremos una solución: ¿qué es lo que queremos? (si es que hay algo), ¿qué esperamos de nuestra parroquia?, y ¿qué creemos que puede esperar la parroquia de nosotros? Para terminar quiero transcribiros la reflexión que hacía una amiga en una oración que tuvimos hace unos días: El mensaje de esperanza, libertad, salvación... puede ser una mera utopía, o realmente puedo hacer algo para que mi vida cambie, para que me satisfaga plenamente. ¿Cómo? No sé. Tal vez la solución esté aquí al lado, pero no la veo: ¿no será que Dios da sentido a mi vida? J. Pablo Souto Aguado Cooperación al Desarrollo Me parece una idea fabulosa, la iniciativa que la ONG Intermón y el Gobierno español están en proceso de sacar adelante. Me refiero al proyecto de compra por parte de Intermón de la deuda que Mozambique tiene con el Estado español y de condonación de parte de esa deuda. A cambio, el Gobierno mozambiqueño se comprometería a pagar su parte de la deuda a Intermón quien, a su vez, con ese dinero, desarrollaría proyectos educativos en una de las provincias más necesitadas de Mozambique. La condonación total de la deuda externa de un país subdesarrollado no haría más que perpetuar un régimen corrupto y cortar sus vías de financiación. Ningún otro Estado ni organismo internacional se arriesgaría a prestar dinero a un país que nunca salda sus deudas. Es muy alentador que todavía haya entidades y personas que, más allá del puro conflicto entre el norte y el sur, busquen soluciones creativas a los problemas que plantea el actual proceso de globalización. Ignacio Arsuaga Rato S.O.S Siempre me gustó vuestra cabecera... Alfa y Omega. Me impactó vuestra reclamo, ése de Mantén viva nuestra llama. Me alegra mucho el semanario que editáis (cuyos números conservo en su totalidad): por todo el equipo que lo compone; por su contenido y valentía; por su periodicidad y tamaño Bueno, pues ahora os digo, bajito: ¿Sabéis que en lo que va de año nos habéis dicho en vuestro/nuestro semanario siete veces Mantén viva nuestra llama, seis lo de con su aportación seguiremos informándoles, y veintiuna aquello de Tú también haces realidad nuestro semanario? ¿Es que muchos de nosotros nos hacemos los ciegos o los sordos ¿no? Por lo menos yo, hasta ahora, sí. Pero se acabó. Y vosotros, seguid despertándonos con esos lemas o parecidos. Alfa y Omega, principio y fin donde todos cabemos, grandes y pequeños, jóvenes y mayores, me vais a permitir que, desde sus páginas, en este año que acaba, y que se ha venido denominando algo así como Año Internacional de los Mayores, un mayor haga un llamamiento arrepentido de no haberlo hecho antes, para que este mismo año, de cara al inminente Año Jubilar del Bimilenario, encontremos por lo menos 2.000 personas, mayores o menores, además de los que ya lo hagan, que se comprometan a mantener viva nuestra llama, aportando un donativo todos los años. ¿Empezamos ya? Adelante, Alfa y Omega. Sois todos estupendos. Gracias... por existir. José Luis Hernangómez
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