RetrocesoA&ONº 192/23-XII-1999SumarioDesde la feContinuar
Mensaje de la Conferencia Episcopal Española
en el V Centenario del Maestro Ávila
San Juan de Ávila,
maestro de evangelizadores
El próximo 6 de enero se cumplirán 500 años del nacimiento de san Juan de Ávila. Con esta
ocasión,la Conferencia Episcopal Española ha publicado un Mensaje dirigido al pueblo de Dios,
a fin de dar a conocer la figura del Patrono del Clero secular español y presentar su significado
para la Iglesia actual: Su recia personalidad, su amor entrañable a Jesucristo, su pasión por
la Iglesia, su ardor y entrega apostólica son estímulos permanentes para que vivamo
s en fidelidad la vocación a la que Dios nos llama a cada uno y
seamos sus testigos en los comienzos de este nuevo milenio

El mensaje expone en su primera parte quién fue y lo que significó en su época el Maestro Ávila, como le llamaban sus contemporáneos, y el influjo que ejerció en su actividad apostólica y en sus escritos. Es una de las figuras más centrales y representativas del siglo XVI. Destacó, ya en su tiempo, por la calidad de su doctrina teológica y la sabiduría de sus consejos como guía espiritual, en unas circunstancias en las que la Iglesia y la sociedad del siglo XVI necesitaban guías experimentados que las renovaran.

SABIO MAESTRO


Nace en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), estudia Leyes en Salamanca, pero siguiendo una llamada de Dios deja su carrera universitaria para replantearse la vida. Estudia Teología en la recién fundada Universidad de Alcalá. Ordenado presbítero a los 26 años, va a Sevilla con idea de embarcarse para colaborar en la evangelización del Nuevo Mundo. El arzobispo de Sevilla le convence para que se quede y se dedique a evangelizar Andalucía. Y su vida se desarrollará en las misiones populares por las diócesis del sur, la predicación, la dirección espiritual, los múltiples escritos y la preocupación por las necesidades már urgentes que veía en la Iglesia y la sociedad de su tiempo. Morirá en Montilla (Córdoba) a los 69 años. Allí reposan sus restos. Fue uno de los maestros de espíritu de mayor influencia en su tiempo.

Nuestros obispos dicen: Se relacionó con personas de talla espiritual tan sobresaliente como san Pedro de Alcántara, san Ignacio de Loyola, san Francisco de Borja, san Juan de Ribera, Fray Luis de Granada, etc. En algunos influyó de manera decisiva. Así ayudó a san Juan de Dios en el proceso de su conversión y en su posterior camino espiritual. A su vez, la gran mística española, santa Teresa de Jesús, en un momento en que su experiencia mística era cuestionada por muchos, hace llegar el «Libro de la Vida» al Maestro Ávila…, quien le da su juicio favorable en una carta que ha sido calificada de llave de oro de la mística española del siglo XVI, por haber dado el visto bueno a la doctrina espiritual de la santa Doctora.

Es un verdadero «Maestro de evangelizadores».

Escriben nuestros obispos: Vivió muy de cerca la problemática de su tiempo. Conoce la realidad de la familia y aconseja en los problemas matrimoniales y de educación de hijos. Da sus criterios sobre el gobierno y administración de la vida pública. Habla de lo que las personas están viviendo: los negocios, las enfermedades, los juegos, las diversiones, la vida diaria. Aunque hayan cambiado las circunstancias, el criterio evangélico, con que él atina a iluminar la realidad, tiene valor permanente.

CONOCERLO Y AMARLO

Los escritos y la vida de san Juan de Ávila pueden iluminan la forma de llevar a cabo hoy la nueva evangelización:

-En la catequesis: Él sabe transmitir con seguridad el núcleo del mensaje cristiano y formar en los misterios centrales de la fe y en su implicación en la vida cristiana. Inventa un catecismo en verso para cantar con los niños, con tanto éxito pedagógico que los jesuítas lo adoptaron en sus Colegios, y se extendería por buena parte de España, y particularmente por América, e incluso en África. Su método tenía, además, la particularidad de que los mismos niños se convertían en catequistas de otros niños.

-En la pastoral de la educación y de la cultura: Fundó una Universidad, dos Colegios Mayores, once Escuelas y tres Convictorios para formación permanente integral de clérigos. Varias de estas escuelas y colegios eran para niños huérfanos y pobres. Buscaba con ello lo que hoy llamamos la formación integral con una orientación cristiana de la vida.

-En el amor a los pobres: Como criterio de discernimiento en los candidatos al sacerdocio señala el espíritu de pobreza, y de los sacerdotes dice que son «padres de los pobres». Llama la atención de los gobernantes para que se preocupen de los pobres, eviten gastos superfluos y proporcionen trabajo para todos.

-En la pastoral sacramental: Es un enamorado de la Eucaristía, de la que habla y escribe con corazón enardecido. Se pasaba horas ante el sagrario, donde Cristo «se quedó por el gran amor que nos tiene». Y junto a la Eucaristía, el sacramento de la penitencia, al que dedicó muchas horas como confesor.

-Sobre la oración: Los que no cuidan de tener oración 0—decía—, con sola una mano nadan, con sola una mano pelean y con un solo pie andan.

-La pastoral vocacional: Fue un impulsor de la creación de los Seminarios. También se preocupó de las vocaciones a la vida consagrada. Tenía habilidad especial para «ojear» la vocación, como él decía; y en la dirección espiritual orientaba a buscar la voluntad de Dios y a valorar la consagración como un tesoro.

Que su doctrina y ejemplo —concluye el mensaje— influyan en nuestra vida y nos impulsen a anunciar el Evangelio a las generaciones del nuevo milenio, de tal modo que el Santo Maestro Ávila sea hoy para todo el Pueblo de Dios —laicos, consagrados y sacerdotes—, como también lo fue en su tiempo, Maestro de evangelizadores.

José Luis Moreno Martínez
Director del Secretariado
de la Comisión episcopal
de Seminarios y Universidades