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En su intervención, el cardenal Poupard recordó la intensa preocupación de la Iglesia por el universo del cine, y el permanente interés por las actividades de los artífices y estudiosos de la cultura cinematográfica. El interés de la Iglesia por el cine señaló el cardenal siempre se deja notar cuando en él existe una honda preocupación por el hombre. La Iglesia jamás es insensible a los trabajos que muestran una profunda definición del ser humano. Gracias a las nuevas tecnologías y a una descripción honda del ser humano, las posibilidades del cine para propiciar una cultura de la paz son inmejorables.
La ministra italiana de Cultura consideró la capacidad de atravesar fronteras del medio cinematográfico, su lenguaje universal, y agradeció especialmente a la Iglesia católica el haber sabido comprender el peso e importancia del cine como instrumento de elevación de los valores humanos. El director italiano Franco Zeffirelli realizó una larga e improvisada intervención, en la que dejó constancia de su preocupación por la definición de ser humano que queremos para el siglo venidero. Comenzó recordando el papel del teatro en la cultura occidental y su vinculación a una civilización de auténticos valores. Allí donde ha habido una gran civilización dijo Zeffirelli, ha habido un gran teatro. El drama de la vida, los ideales comunes, las tragedias cotidianas, han provocado en el hombre un sentimiento tal de conflicto que le han llevado a un grado insuperable de expresión cultural. Todas las grandes civilizaciones se distinguen por un teatro de calidad. No hay duda de que el hombre continuará representándose, pero el resultado será más alto cuanto más noble y más importante sea la civilización en la que se exprese. Si para el siglo venidero anunciamos un teatro o cine sin una civilización que le sustente, será terrible. |
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Zeffirelli continuó su intervención aludiendo a la dignidad del hombre: Los seres humanos debemos recorrer los caminos del nuevo siglo con aquello que hay en nosotros de divino, porque con esa luz seremos siempre capaces de crear cualquier cosa, ya que «crear» viene de «Creador». Somos hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza, llevamos en nuestro ser el ADN de la creatividad, creatividad que hay que proteger y nutrir afectuosamente, celosa y sabiamente. Y por eso la presencia de la Iglesia para responder a las necesidades creativas del hombre es de gran ayuda. A propósito de la tarea del artista, el director de cine agregó: La Iglesia no abandonará jamás al artista en sus difíciles y arduos caminos, no abandonará jamás a los autores que proponen sus obras a través de sus sufrimientos, dudas e iluminaciones. No abandonará jamás el discurso del artista, que es siempre un discurso que lleva su atención al hombre, ya que cada uno de nosotros somos una pequeña, diminuta célula que puede expresarlo todo, lo infinitamente grande y lo tremendamente pequeño. Como profesional de la comunicación cristiana añadió busco llevar al público una esperanza de fe en el bien que nos ha precedido y que pasará a las siguientes generaciones. Se necesita que los grandes medios de comunicación miren con mucha atención a los jóvenes y velen por ellos. Esto lo digo por la cantidad de tontería y banalidad de muchos de los argumentos de las películas recientes, en las que el alma humana es tratada con superficialidad. J.A.S. |