RetrocesoA&ONº 192/23-XII-1999SumarioEl Día del SeñorContinuar
Natividad del Señor: Misa de medianoche
Evangelio
En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo: No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.

Lucas 2, 1-14

Indulgencia para el posadero
Te acusan, posadero, de haber negado al Hijo de Dios un sitio en tu posada.

Si le hubieras dado un sitio en la posada, ya no sería el Padre su única morada ni los pobres más pobres su más segura estancia.

Si le hubieras dado un sitio en la posada, la confianza en Dios de María y José no habría sido probada hasta el límite.

Si le hubieras dado un sitio en la posada, no habríamos visto a Dios en un pesebre, acostado entre pajas, ni habríamos conocido la suma pobreza de Belén.

Si le hubieras dado un sitio en la posada ya no sería tan oscura y santa la noche, sin más testigos que Dios, María y José. La soledad habría quedado herida y la Palabra, dicha en el silencio, perturbada.

Si le hubieras dado un sitio en la posada, no habrían sido pastores, proscritos y excluidos del Reino de los cielos por la ley farisaica, los primeros en recibir la Buena Nueva de la salvación. Que esto enseña san Lucas.

Si le hubieras dado un sitio en la posada, los que no tienen casa podrían pensar que no había compadecido con ellos. No sería su semejante. Si le hubieras dado un sitio en la posada, habrían perdido evocación y fuerza sus futuras palabras: las zorras tienen madriguera, y los pájaros nidos, mas el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

Si le hubieras dado un sitio en la posada, ¿a quién acudiríamos en la prueba del exilio, ante el rechazo de los propios o la incomprensión de los ajenos? ¿Dónde refugiaríamos nuestra soledad?

Si le hubieras dado un sitio en la posada, san Jerónimo, y san Sabas y san Juan Damasceno, y tantos eremitas y anacoretas, no habrían imitado al Maestro alojándose en cuevas del desierto. Tú has contribuido a que el desierto se convierta en ciudad de santos.

Si le hubieras dado un sitio en la posada, ¿en quién me excusaría para cerrar a otros las puertas de mi casa? Me sirves tantas veces...

Si le hubieras dado un sitio en tu posada, lloraría sin consuelo, perdería la esperanza, cuando tan a menudo le cierro yo las puertas de mi alma.

Hoy nace para mí, quien nació para ti, posadero de Belén. Tú me enseñas a decir con el poeta Luis López Anglada: Yo soy el de la posada que no te abrí.

* * *

Es opinión de algún estudioso de san Lucas que la expresión no había sitio para ellos en la posada tiene una clara intención teológica. Es un modo de decir que el Hijo de Dios no tiene en esta tierra un lugar adecuado a su condición, pues sólo el Padre es su morada. Valga esto como descargo del pobre posadero y como indulgencia generosa del Año 2000.

+ César Franco
Obispo auxiliar de Madrid


Año de Gracia
He aquí el por qué es llamado Salvador. Emmanuel se traduce por Dios-con-nosotros, o como expresión de buen deseo formulada por el profeta Dios esté con nosotros. De este modo Él es la interpretación y la revelación de la Buena Nueva. Por eso dice: He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz a un hijo. Y éste, que es Dios, tiene el destino de estar con nosotros. Y al mismo tiempo, maravillado por tal acontecimiento, anuncia lo que ha de suceder, es decir, que Dios estará con nosotros y también, en torno a su nacimiento, el mismo profeta dice en otra parte: Antes de que engendre la que está en dolores y antes de que lleguen los dolores de parto, dio a luz un niño. Así dio a conocer lo inesperado e inopinado de su nacimiento de la Virgen. El mismo profeta dijo aún: Un hijo nos ha nacido y un niño nos han dado, y recibió por nombre Admirable Consejero, Dios fuerte.

San Ireneo de Lyon

Hoy, queridísimos, ha nacido nuestro Salvador: ¡Alegrémonos! Porque no hay lugar para la tristeza donde se celebra el nacimiento de la vida, y ésta, aniquilando el miedo de la muerte, infunde en nosotros la alegría de la eternidad prometida. Nadie está excluido de la participación en esta alegría. El motivo del júbilo es único para todos, porque nuestro Señor, que ha destruido el pecado y la muerte, como no ha encontrado a nadie libre de culpa, así ha venido a liberar a todos los hombres. Alégrense los santos, porque se avecina el triunfo. Alégrese el pecador, porque se le invita al perdón. Recobre el ánimo el pagano, porque es llamado a la vida.

San León Magno