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Son muchas las personas que pasan por nuestras vidas dejando huella. Hace dos años, por navidades, murió mi abuela. Cuidarla cuando nadie más lo hacía me dejó una profunda huella y ahora revivo todos esos momentos.
No me gusta la falta de sentido que adquieren estas fechas. No quiero ni me gusta tanta comercialización. Necesito sentir todo lo que mi abuela me dio la oportunidad de ser, de ofrecer. Necesito que los que pasen a mi lado no sean simples sombras, sino que dejen huella. Mirar a los ojos del que tengo cerca y ofrecerle lo mejor de mí misma. Querer a los demás tal cual son, sin esperar nada a cambio. Ver más allá de lo externo. Ahora más que nunca. Patricia Santos |