RetrocesoA&ONº 192/23-XII-1999SumarioUsted tiene la palabraContinuar
Libros de interés
De los varios libros que uno siempre tiene en lista de espera, éste era uno. No había podido leerlo hasta ahora y bien sabe Dios que no por falta de ganas. He podido hacerlo durante el último puente y me apresuro a recomendarlo a todos aquellos que aman el cine —el cine de verdad-, pero también a quienes, sin ser especialmente cinéfilos, sepan apreciar lo bueno. Como escribe José Luis Garci en el prólogo, que titula, remedando el título del libro, pero refiriéndose a su autor Leo McRías, ésta es una obra luminosa, mejor dicho iluminadora, algo, en fin, que sólo está al alcance de las buenas personas con talento. Lo de luminosa e iluminadora hablando del cine, hijo de la luz, es mucho decir. Analiza Miguel Marías, en estas sabrosísimas 400 páginas editadas por Nickel Odeón, las películas de Leo McCarey, como nunca antes se había hecho, en un texto —dice Garci, que de esto sabe un rato largo— en el que también se explora, de forma transcendental, esa cosa que llamamos vida desde algo que podríamos llamar la verdad, o lo verdadero. Miguel Marías siempre ha valorado, ante todo, la verdad. Además de desenmascarar a muchos cambia chaquetas, vieja estratagema de todos los intolerantes, censores, totalitarios e inquisidores, ayuda a imaginar una mirada de Deborah Kerr, los ojos humedecidos y sonrientes a la vez de Ingrid Bergman, el desconcierto de Bing Crosby o el gesto herido o divertido de Cary Grand o Charles Boyer. Si alguien no comparte ni entiende mi admiración por McCarey, escribe Marías, y me preguntan la razón de mi entusiasmo, tendría que contestarle de forma muy elemental y directa: Porque me emociona, sin entrar en más detalles…


Hoy va de cine. Alfaguara acaba de publicar estas 346 páginas tituladas simplemente con un apellido, pero con un apellido que, hablando de cine, lo dice todo: Azcona. Una escritora de la sensibilidad de Josefina R. Aldecoa escribe en el prólogo: Rafael Azcona fuerte, desarmado, tierno, independiente, rebelde, insobornable, solitario, solidario, tremendamente reservado bajo su apariencia jovial, su palabra ingeniosa, su corrosivo sentido del humor. Rafael Azcona o la lucidez de un escritor. Azcona, como todo el mundo sabe, es un hombre esencial en el cine español, uno de los mejores guionistas cinematográficos europeos. Ha escrito más de ochenta películas, leer las páginas de este libro es como estar viendo en el cine Doré Los muertos no se tocan, nene, El pisito y El cochecito. Otro regalo de Navidad.

M. A. V.