RetrocesoA&ONº 193/30-XII-1999SumarioEspañaContinuar
Jubileo Compostelano
Los jóvenes, protagonistas
A punto de finalizar el Año Santo Compostelano 1999, me atrevo a hacer una primera
y breve reflexión acerca de la presencia del mundo juvenil en el fenómeno jacobeo

Una vez más, como ya lo he hecho en este mismo medio en el pasado mes de julio, debo reiterar la afirmación de los jóvenes como protagonistas. Efectivamente, su constante presencia a lo largo de todos y cada uno de los días del año en los Caminos Compostelanos dan testimonio de ello. Ellos se han convertido en los testigos vivos y creíbles de la Iglesia joven, dinámica, abierta, orante y alegre que peregrina en el mundo nuevo.

En numerosas ocasiones nos preguntamos sobre la presencia de los jóvenes en la vida de la Iglesia. No hay relevo generacional, hemos perdido a los jóvenes, son frases coloquiales que, como consecuencia del desánimo y la desesperanza, se oyen muy a menudo en algunos de nuestros ambientes pastorales.

Pues bien, muy lejos de este posible desaliento podemos afirmar, ya con algunos datos en la mano, que la juventud ha sido la protagonista de la peregrinación al santuario del Amigo del Señor. Más del 75% de los miles de peregrinos que han llegado a Santiago durante este año han sido jóvenes.

Quizás se trate, pues, de hacer una profunda reflexión acerca de sus valores y sus centros de interés. De conectar más con sus sensibilidades actuales. De inculturar real y efectivamente el Evangelio en sus actuales parámetros culturales, teniendo siempre presente que inculturar no es sinónimo de contemporizar, sino más bien de discernir con claridad los signos de los tiempos descartando los elementos ajenos a la Buena Nueva de Jesús.

Entre todas las manifestaciones juveniles, que han sido muchas y multicolores, no podemos dejar de mencionar de manera especial la Peregrinación y Encuentro Europeo de Jóvenes, celebrados el pasado mes de agosto. Santiago de Compostela se convirtió, una vez más, en la capital espiritual de la juventud europea. Un auténtico encuentro de oración, reflexión y diálogo, en el que los jóvenes, acompañados siempre por sus obispos, sacerdotes y animadores, se constituyeron en anuncio gozoso de la Iglesia para los nuevos tiempos.

Una de las características peculiares de estas jornadas ha sido el camino de peregrinación que en los días previos realizaron los jóvenes como camino de conversión. La entrañable y cotidiana figura del joven peregrino con su mochila y su cayado se ha convertido ya en el símbolo esperanzado de la Iglesia joven que, gozosa, entra en el tercer milenio.

Los jóvenes cristianos no han querido esperar a las promesas milenaristas. Conscientes de que los dos mil años del nacimiento de Cristo representan un Jubileo extraordinariamente grande no sólo para ellos sino para toda la Humanidad, han querido ponerse en camino antes del cambio del siglo para invitar a todos sus compañeros jóvenes a cruzar con alegría el pórtico del tercer milenio para seguir construyendo un mundo que camine hacia un nuevo humanismo. Ellos, siguiendo el camino que les indica el Maestro, tendrán la alegría de contribuir a la presencia del Evangelio y de los grandes valores que de él emanan en los siglos venideros.

Francisco X. Froján Madero
Delegado de Pastoral Universitaria
Archidiócesis de Santiago de Compostela