RetrocesoA&ONº 151/6-II-1999SumarioDesde la feContinuar

LIBROS

Una biografía imprescindible
José María García Escudero acaba de publicar en la BAC estas impagables páginas sobre Ángel Herrera Oria. Dice en el prólogo monseñor José María Guix: El autor era el hombre más indicado para escribir esta biografía del Siervo de Dios que fue periodista y cardenal de la Santa Iglesia. Buen conocedor, añade, de los avatares del siglo XX en España desde el ángulo histórico, cultural, político y social, está muy familiarizado con el pensamiento herreriano. Seguramente hay otras personas que trataron más a don Ángel, que conocen mejor algunos aspectos parciales de su vida, pero nadie más capacitado que García Escudero para ofrecernos una visión ordenada y sistematizada de la totalidad de su vida: tiene la suficiente proximidad histórica, personal y afectiva con el biografiado, y la necesaria lejanía (nunca formó parte del círculo de los colaboradores más íntimos de Herrera) para poder ser objetivo, ponderado y ecuánime. Ha logrado lo que san Ignacio recomendaba a san Francisco Javier -en la versión de El divino impaciente-, cuando éste iba a iniciar su empresa misionera: Escríbeme por menudo/ tus andanzas y sucesos:/ ni los agrandes por vano,/ ni los calles por modesto.

Laín escribió que antes de Herrera, el catolicismo español se hallaba empapado de siglo XIX. Podría decirse que lo que Giner de los Ríos fue para media España, Herrera lo fue para la otra media. González de Cardedal ha destacado la perspicacia y genialidad de Ángel Herrera que, sin duda, es la voz católica más lúcida y dispuesta a modernizar la conciencia política de los católicos.

Una última, pero nada banal, anotación: el cardenal Rouco Varela introdujo, hace ahora dos años, la causa de beatificación y canonización de Ángel Herrera Oria. El santo no nace, se hace; y, como dice monseñor Guix, que Ángel Herrera forma parte de esa «muchedumbre inmensa que nadie podría contar», y que es celebrada en la Iglesia el Día de Todos los Santos, no hay quien lo ponga en duda.

He aquí, pues, una estupenda y oportuna biografía de una de las grandes figuras del catolicismo español del siglo XX.


Nuestro inmenso Gracián
En más de una ocasión nos hemos hecho eco en estas páginas de la magnífica labor que la Biblioteca Castro está llevando a cabo, desde hace años, con la cuidada y elegante edición de nuestros más indiscutibles clásicos. Le ha tocado ahora el turno nada menos que a nuestro inmenso Baltasar Gracián, cuyas Obras Completas acaba de editar, en dos volúmenes, Biblioteca Castro-Turner, bajo el patrocinio de la Fundación José Antonio de Castro, cuyas riendas llevan tan admirablemente Juan Manuel Urgoiti, como Presidente, y Santiago Rodríguez Ballester, como Secretario.

El tomo I es El Criticón (1651-1657), la obra cumbre en la que el prodigioso jesuíta aragonés describe el viaje alegórico -realidad-ilusión, engaño-desengaño- por el camino de la vida de sus dos protagonistas: Andrenio y Critilo (naturaleza y razón). La picaresca española y el Quijote no son ajenos, ciertamente, a estas páginas. El tomo II recoge El Héroe; El Político don Fernando el Católico; El Discreto; Oráculo manual y arte de prudencia; Agudeza y arte de ingenio; El Comulgatorio; y Escritos menores. En todos resplandece, en un terso y límpido castellano, el ingenio, la agudeza y la prudencia de un español con señorío en el hacer y en el decir.

M.A.V.