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Mañana, la Iglesia española celebra el Día de la vida, con el lema La vida es sagrada, viene de Dios. Se trata de celebrar la vida en todos sus momentos y aspectos, a la vez que nos comprometemos en su defensa; de dar prioridad a la sensibilización y preocupación solidaria ante tantas situaciones en que la vida está amenazada: aborto, hambre, terrorismo, guerra, droga, enfermedad
; de que la Jornada y las acciones a favor de la vida, a lo largo del año, se lleven a cabo desde la integración de personas, movimientos, asociaciones religiosas y civiles, desde la propia diócesis.
La Subcomisión Episcopal de Familia y Vida ha enviado un mensaje, con esta ocasión, en el que nos recuerda que la actitud de amor y de respeto a la vida se debe al reconocimiento de su origen en Dios, a la convicción del valor primario de toda vida humana y a la protección que debe prestarse a los más débiles y desamparados. El lema nos recuerda que el reconocimiento de Dios como autor de la vida debe llevarnos a propiciar la cultura de la vida. Esto nos pide poner en práctica formas discretas y eficaces de acompañamiento de la vida naciente, con especial cercanía a las madres en dificultades para acoger la nueva vida; es necesaria una paciente labor educativa que ayude a los jóvenes a profundizar en el sentido del amor y de la vida. Gracias a los centros de ayuda -afirma el mensaje de la Subcomisión Episcopal- muchas madres solteras y parejas en dificultad hallan razones y convicciones, y encuentran asistencia y apoyo para superar las molestias y los miedos a acoger una vida naciente o recién dada a luz. C.M. |