RetrocesoA&ONº 185/4-XI-1999SumarioDesde la feContinuar
Cine: Novia a la fuga
El caso de la chica indecisa
He sido testigo de una curiosa pregunta a la salida de una sala de cine: ¿Serías novio de una chica que ha dejado plantados ya a tres al mismo pie del altar? La respuesta que dio el interpelado fue de lo más ocurrente: ¡Hombre, si la novia fuese Julia Roberts…!

Nueve años después de Pretty woman, la película que la lanzó definitivamente al estrellato, la actriz ha vuelto a rodar con Richard Gere una comedia romántica más que aceptable. Confieso que no esperaba mucho del argumento: un conocido columnista misógino y falto de ideas decide investigar el caso de una mujer que abandona compulsivamente a sus novios segundos antes del sí, quiero. Su impresión inicial, basada en generalidades e ideas preconcebidas, irá evolucionando en cuestión de días. Siendo quienes son los protagonistas, lo demás se lo pueden imaginar. Pero la sorpresa ha sido mayúscula: que la idea cumpla al milímetro la tradicional estructura planteamiento-nudo-desenlace no ha sido inconveniente en absoluto para crear una historia ocurrente, ágil. Se ha explotado la madurez interpretativa de una Julia Roberts llena de recursos y casi me atrevería a decir que hemos descubierto la vena más cómica de Richard Gere.

Sus numerosísimos gags crean un ambiente amable, sin sobresaltos, pero en medio de sonrisas se define con bastante claridad el problema de la protagonista, que no es otro que lo poco que se conoce a sí misma: lo original no son las huidas en sí, sino la forma en que se trata la inmadurez ante la seriedad del compromiso del matrimonio. Como suele ser frecuente, quien se lo hace ver también tiene bastantes cuestiones que solucionar en lo personal; resulta interesante ver que, en algunas ocasiones, al médico le viene muy bien su propio diagnóstico, incluso su medicina.

El guión deja muy poco claro que no es lo mismo un arquetipo que un tópico, en medio de un ejercicio muy sano de auténtico feminismo. Abundan las escenas con palabras y expresiones que entretienen, pero desde luego también son motivos de reflexión. Quizá su éxito resida en que se ha dado la vuelta de forma ingeniosa a algo que se podría haber quedado en una comedia taquillera.

Aunque en general están sumergidos en esa extraña permisividad que lleva a cierto cine a aceptar como válidas cosas que no lo son, ha sido un acierto dotar a los secundarios de un papel propio, sin estridencias: no hay historias paralelas, pero todos los que rodean a la pareja protagonista tienen perfectamente definidos sus caracteres.

Novia a la fuga ha sido un acierto que viene a demostrar que es perfectamente posible hacer cine de calidad con un par de buenas ideas. Hay comedias que hacen pensar. No se la pierda.

Andrés Merino