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Desde la consagración de la Almudena por Juan Pablo II, en 1993, las obras han sido la constante en la catedral de Madrid. El objetivo era, en fin, dotar a la archidiócesis de una catedral a la altura de su importancia. Los resultados están ya a la vista. En el interior, el techo de la nave central ha sido pintado íntegramente, han sido instaladas ya todas las vidrieras y se ha procurado, en conjunto, una armonía estética frente a la anterior disparidad de estilos. Se cuenta, además, con tres nuevos confesionarios, a los que se añadirán otros tres en los próximos meses, que reflejan, en palabras del Deán, monseñor Antonio Astillero, el deseo de dar en este año jubilar absoluta preponderancia al sacramento de la Penitencia.
Las mejoras en la fachada, con mención muy especial a la nueva espadaña, hace tiempo que no son ya ningún secreto para los madrileños. Sí lo es, en cambio, la nueva escultura de la Virgen de la Almudena, de cuatro metros y medio de altura, realizada por Ramón Chaparro que se instalará en el centro de la espadaña central el próximo martes, festividad de la Patrona de Madrid; y ya están colocadas, en el espacio inferior, las esculturas de los cuatro evangelistas, de José Luis Parés. Esta fachada principal de la catedral va a contar también con tres puertas de bronce tallado, obra de Luis Sanguino. La del centro, presidida por la Santísima Trinidad; en la de la derecha, se representan escenas significativas de la historia cristiana de España, destacando la Virgen del Pilar, el apóstol Santiago y don Pelayo; y, a la izquierda, aparece representada la España misionera, especialmente en el Nuevo Mundo. Todo ello será bendecido por el cardenal-arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco, el próximo martes, festividad de la Almudena, al término de la procesión con la imagen de la Virgen. |
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Más de un mes, hasta el 19 de diciembre, habrá que esperar para escuchar las nuevas campanas, donadas por una asociación gallega. Cada una llevará grabados un nombre y un lema, de especial significado para los madrileños. La primera, Santa María la Real de la Almudena, tendrá el lema del cardenal Suquía: Pro vobis et pro multis; la segunda, Santa María de la Paloma, recordará al actual cardenal arzobispo de Madrid, con su lema In Ecclesiae comunione; Sacerdos et hostia, el lema de monseñor García Lahiguera, aparecerá grabado en Santa María de Atocha; y la cuarta, Santa María de la Flor de Lis, llevará el lema del Cabildo catedral: In laudem gloriae eius.
Ese mismo día, se bendecirá también una imagen del apóstol Santiago, con el mismo diseño que la del Pórtico de la Gloria, regalo de la Xunta de Galicia, la cual, no obstante, permanecerá instalada, debajo del antiguo coro, ya desde el día de la Almudena. Destaca, sin duda, en las grandes novedades de la catedral madrileña el espléndido órgano Grenzing que mañana bendecirá nuestro cardenal arzobispo, pero también habrá que esperar hasta diciembre para su inauguración oficial con una serie de tres grandes conciertos: el día 10 ofrecido por la prestigiosa organista Montserrat Torrent, el 14 por Ramón González de Amezúa y el 16 por el discípulo de la primera Roberto Fresco. A lo largo de los próximos meses, la catedral irá tomando su aspecto definitivo. En mayo, quedarán terminadas las puertas a la calle Bailén, en una de las cuales se representará el momento en que Juan Pablo II inauguró el templo. Y pendiente también queda la instalación de los 12 apóstoles en torno a la cúpula, un carrillón en la primera torre, y la construcción de un museo diocesano. Ricardo Benjumea |