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¿Cuánto vale una vida?


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Petróleo, petróleo y más petróleo. La riqueza natural, una bendición en principio para los hombres, puede originar, sin embargo, los más terribles infiernos. Esto, ni más ni menos, es lo que está sucediendo en el Cáucaso, hoy por hoy una de las mayores reservas mundiales de oro negro. Las guerras en Chechenia, los atentados contra Eduard Shevernadze, presidente electo de Georgia
y ahora, el extraño golpe de Estado en Armenia. La historia, para vergüenza de todo el género humano, es la misma de siempre. Sólo cambian el lugar y los actores. No hay que olvidarlo: también aquí, en el mundo desarrollado, anteponemos el beneficio de unos cuantos laboratorios a la vida del niño.
Y, de fondo, además, el final de un Imperio (¿por qué esa manía de hablar de colonias sólo cuando existe un mar de por medio?) El oso ruso, como en su día Gran Bretaña, Francia o España, se resiste a la idea de convertirse en otra potencia más venida a menos. Subordinada a la razón de Estado, la vida humana no vale, literalmente, nada. ¿Es que nunca aprenderemos? |