RetrocesoA&ONº 185/4-XI-1999SumarioLa vidaContinuar

Ha muerto Mauro
Dios acaba de llevarse con Él, de la familia Nasarre, a su hijo Mauro. Por fin, la familia Nasarre está ahora más llena que nunca de la plenitud de Mauro que goza de la presencia de Dios. Joaquín Luis Ortega ha escrito estas sentidas líneas que hacemos nuestras:

Por fin, a sus veintitrés años, ha muerto Mauro. ¿Por fin? Mauro padecía una parálisis cerebral severa. Desde siempre. Su vida era un abismo de silencio, de vacío, de incapacidad, de limitación. Pero su vida, más que un abismo, venía siendo un misterio.

Además de misterio, la vida de Mauro era un milagro. Nunca conoció la soledad. Gozaba de la compañía permamente de los suyos, de su ternura paciente y agradecida. Para sus padres y hermanos Mauro fue siempre el eje de la casa, el corazón de la familia.

Así, el misterio de su vida, se iluminaba con el milagro de fe, de esperanza y de amor, que, como un nido caliente, le tejían los suyos. Veintitrés años de misterio y otros tantos de milagro. ¡Por fin, Mauro ha muerto! Lo de por fin es un decir. No compartido por los suyos.

Joaquín L. Ortega