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Mientras en Roma sigue sus trabajos la asamblea interreligiosa promovida por el Vaticano, desde París llega una voz que representa a un Islam moderno, tolerante, abierto a los intercambios culturales y al diálogo con las grandes religiones monoteístas. Se trata del rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, que ha sido entrevistado en la capital francesa por el diario Avvenire a propósito de algunas acusaciones que se han hecho en el reciente Sínodo para Europa a la religión islámica.
Sobre la intervención en la que el arzobispo de Esmirna, monseñor Giuseppe Bernardini, denunciaba la cerrazón islámica respecto a los cristianos, Dalil Boubakeur afirma que una cosa parecida fue dicha recientemente también por el cardenal Poupard, al que he respondido en las páginas de «Le Figaro». Yo digo que la Iglesia católica no debe considerar al Islam como una religión enemiga sino, al contrario, vecina y fraterna, comprometida en una lucha común contra el materialismo, el ateísmo y la miseria, sobre todo la que golpea al hombre sin Dios. Enemigos comunes son el integrismo y el fanatismo. |
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Sin embargo, no se da una reciprocidad de trato entre los países predominantemente cristianos y los musulmanes. Mientras que Europa permite construir mezquitas, no sucede lo mismo en muchos países de religión islámica, donde los cristianos no pueden construir iglesias y lugares de culto. Boubakeur no responde directamente a este tema y afirma que no hay en los países musulmanes una persecución generalizada contra los cristianos: Es falso -indica-. Millones de cristianos viven pacíficamente en medio de una mayoría musulmana. Si hubiera persecuciones, con los medios de comunicación contemporáneos, se conocerían inmediatamente. No creo que exista en la actualidad en ningún país un éxodo de poblaciones cristianas perseguidas por los musulmanes.
¿Cómo puede explicar entonces la situación en Arabia Saudita, donde poseer una biblia o una imagen cristiana es considerado un delito? En este caso -explica el rector de la Gran Mezquita de París- estamos frente a una teocracia y, por otra parte, en aquel país no hay cristianos. En Argelia, el culto cristiano es pagado enteramente por el Estado, igual que en Túnez y en Marruecos. En Egipto, como en Líbano, los cristianos maronitas disfrutan de las ayudas del Estado. En Europa, al contrario, el culto musulmán no recibe ni un céntimo de subvención. ¿Qué piensa del Sudán donde está vigente la ley islámica? Que estamos en presencia de un Estado integrista que no nos gusta, desde luego. El Islam en Sudán es usado como un instrumento político, lo mismo que en Irlanda la religión católica o la protestante. Ante mil millones de musulmanes esparcidos por el mundo, ¿qué puede representar Sudán? Yo creo que la Iglesia focaliza demasiado la atención sobre aspectos marginales de la relación entre el Islam y el cristianismo. |