RetrocesoA&ONº 185/4-XI-1999SumarioTestimonioContinuar
Por Pedro,
que vela sobre la Iglesia

La imagen de la presencia silenciosa del Santo Padre Juan Pablo II en el Sínodo romano para Europa resulta fuerte y sobre todo significativa.

Pedro que vela con premura sobre el rebaño, preside en la caridad a todos aquellos que expresan preocupaciones de las diversas Iglesias particulares.

Pedro que invita constantemente a la invocación del Espíritu, para que sean iluminados carismas y caminos diversos para una Iglesia que se renueva ante su luz.

Pedro que reza ante su Maestro, unido a la Madre Santísima María, icono de la Iglesia. Su maternal intercesión sacudirá siempre todas las esperanzas.

Pedro que edifica y anima a la Iglesia, madre benévola y acogedora, dispensadora de los santos misterios, consoladora y sustento de los creyentes, dóciles a su enseñanza en nombre de Cristo.

Pedro que guía el camino de la Iglesia hacia el Dos Mil, iniciando la celebración del año jubilar de su único Salvador Jesucristo.

Pedro que proclama como sobre la montaña santa del Tabor ¡Qué bien se está aquí!, para contemplar juntos ya sobre esta tierra al Hijo predilecto del Padre, para reconocer en él al Cristo, el único Salvador del mundo.

Gracias, Padre Santo: vela también sobre la Iglesia del Dos Mil.

Matthias Friedemann Richter