RetrocesoA&ONº 186/11-XI-1999SumarioDesde la feContinuar
Para mejorar las relaciones de pareja
«Donde falta compromiso,
falta madurez»
Hablamos con José María Contreras, biólogo granadino experto en relaciones humanas,
quien acaba de publicar, en Planeta+Testimonio, su libro Pequeños secretos de la
vida en común
, que trata de servir de ayuda a la sana y positiva convivencia conyugal y familiar

Cuál ha sido su intención al publicar estas páginas?

Hacer pensar. Es una de las cosas más fructíferas que el hombre puede hacer, además de ser una fuente de conocimiento. Somos la primera generación en España que no ha pasado una guerra. Hemos conseguido llegar a la sociedad del bienestar, que tiene, en mi opinión, dos efectos secundarios: el aumento de las enfermedades mentales, y que las personas, en muchos casos, no se fían de la persona con quien viven; se vive en una inseguridad permanente. Esto es causa de desamor y de sufrimiento grande.

¿Y dónde cree que está la raíz del problema?

En la falta de compromiso. El hombre no quiere comprometerse. Eso hace incluso que enferme y sufra. El hombre necesita el compromiso, y si lo rechaza se queda en un equilibrio enfermizo, y la desazón interna es tremenda. La consecuencia es una sociedad insegura y unas relaciones humanas cogidas con alfileres, unas relaciones sin hacer, inmaduras. Donde falta compromiso, falta madurez.

¿Qué quiere decir con equilibrio enfermizo?

Víctor Frankl demostró que alrededor del 30% de las enfermedades del estado de ánimo son producidas por falta de compromiso, lo que conlleva una falta de sentido de la vida. En sus investigaciones descubrió que un 80% de los americanos y un 40% de los europeos no saben para qué viven. Eso es muy duro.

Luego, si la gente no logra un sentido para su vida, ¿termina enfermando?

Claro. Cuando él se daba cuenta que algún enfermo suyo lo era por esta causa, le preguntaba: ¿Y usted por qué no se suicida? El paciente le daba razones a las que él replicaba: ¿Y por qué no se dedica a eso con todas sus fuerzas? Como se ve, el compromiso es salud.

¿Y esto cómo se traslada al mundo de las relaciones personales y conyugales?

Yo no creo que la familia esté en crisis. Está en crisis la persona. Una crisis de compromiso, cuyas manifestaciones más claras son la comodidad y el utilitarismo. Todo lo que no me es útil lo rechazo. Si mi pareja no me es útil, la rechazo.

¿Quién sufre más las consecuencias?

La mujer, que es más sensible, más madura en el terreno de los sentimientos, que el hombre. Ve lo que hay y lo que falta. Y, en el terreno de las relaciones íntimas, falta mucho. Ella lo sufre, y sabe que se la está utilizando, en muchos casos, como objeto.

El libro se compone de artículos cortos que reflejan situaciones reales para que los lectores piensen acerca de sus relaciones conyugales. Puede servir para provocar conversación en tertulias, en seminarios, o incluso en clases, sobre estos temas.

¿Sobre qué pilares se sustenta una relación?

La ternura, la seguridad y el reconocimiento del otro. Cuando el hombre no se compromete, la relación ya no es persona a persona, sino cuerpo a cuerpo, y estos tres pilares desaparecen. Una relación persona a persona es atractiva, ilusionante, aunque sea algunas veces dura. Una relación cuerpo a cuerpo termina por aburrir y provoca el deseo de buscar otros cuerpos, aunque no siempre se haga.

¿Cómo definiría esa ilusión de que habla?

El desvivirse por el otro, según Julián Marías. Cuando uno se ilusiona, siempre tiene proyectos de futuro. El desvivirse genera ilusión.

Estará conmigo en que la convivencia es difícil.

Dificilísima; y la no convivencia también es dificilísima. En esta vida las cosas no son fáciles. Cuando queremos hacerlas fáciles, lo que conseguimos es convertirlas en algo todavía más difícil, porque terminamos haciéndolas como no son. El único aceite para hacer las cosas más fáciles es el amor; no solamente en las relaciones de pareja, sino en todo. Y uno quiere aquello por lo que sufre, o por lo que es capaz de sufrir. Si no hay amor, hay ambición, instinto, o lo que sea.

¿Qué papel tienen las emociones en el amor?

Muy grande, pero no total. Las emociones, por su misma naturaleza, decaen. A uno se le muere su padre y la emoción triste termina desapareciendo, aunque no por eso deja uno de querer a su padre.

¿Los sentimientos, entonces, son peligrosos?

No; lo que pasa es que si uno no siente, no quiere decir que no quiera. Quiere decir que no siente. Simplemente. Si no tratamos las emociones como lo que son, nos vencen y no las podremos dominar. Si el amor es lo más importante del hombre, éste tendrá que ser dueño de los sentimientos; el hombre es dueño de la voluntad. Una chica anoréxica en Nueva York y otra en un poblado donde no se sabe que existe la anorexia tienen los mismos síntomas, en caso contrario no nos encontraríamos ante una enfermedad. Lo que todo hombre, en el fondo, busca es amar y ser amado.

¿Qué solución propone?

Que el hombre se pare a pensar por qué hace las cosas. Y que se olvide de la moda.

Alfa y Omega