Testigo de esperanza es el título de un libro único en su género. Se trata de una biografía de Karol Wojtyla que tiene todas las posibilidades de convertirse en la biografía de este Papa. Su autor, el prestigioso teólogo y periodista estadounidense George Weigel, ha construido este volumen de más de mil páginas gracias a más de veinte horas de entrevista personal con Juan Pablo II.
Para redactar este libro, que en España saldrá a la luz el próximo 16 de noviembre por iniciativa de Plaza & Janes, ha podido entablar contactos continuos con los colaboradores y amigos más cercanos de este Papa. Su amistad con Wojtyla le ha abierto una infinidad de puertas secretas, archivos privados y recuerdos de los protagonistas. De este modo recoge revelaciones inesperadas, entre las que se encuentran algunas cartas inéditas, como la escrita por el obispo de Roma al ex Presidente Breznev para advertirle ante una posible invasión soviética de Polonia; la enviada a Deng Xiaoping, en 1983, para proponer el restablecimiento del diálogo entre China y la Santa Sede; o la enviada a Mijaíl Gorbachov, en 1988, para alentarle a continuar por la senda de la libertad religiosa.
La biografía está llamada a convertirse en un nuevo best-seller en torno a la figura de Juan Pablo II. En Estados Unidos ha aparecido con una tirada de 110 mil ejemplares y ya se encuentra en segunda edición. En Francia ha salido a las librerías, en primera edición, con 40 mil copias, y en Italia la Mondadori ha tirado 30 mil. Además, será publicada en polaco, esloveno, eslovaco y alemán.
Según explica Weigel, la idea de escribir el libro sobre la vida del Papa le vino durante una conversación con Joaquín Navarro-Valls, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede en mayo de 1995. Juan Pablo II se enteró -dice el biógrafo- y, en diciembre de ese año, me alentó a afrontar este trabajo.
El resultado final del trabajo es realmente interesante. El teólogo estadounidense supera el hechizo de la figura humana de Wojtyla para ir más allá, hasta descrubrir a ese hombre que cree, con todas las fibras de su ser, que Jesucristo es la respuesta a las preguntas existenciales de todo hombre. Esta convicción hace de Wojtyla lo que es. No es un estratega que mueve los peones de un ajedrez eclesiástico. Ante todo es un discípulo, un pastor, un testigo.