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Alfa y Omega dedicará en su próximo número amplia información a esta Asamblea y a este estudio que, por lo que hemos podido saber, constituye un análisis sociológico actual y completo de la juventud, así como de la percepción que los jóvenes tienen de la vida religiosa. Con una estricta metodología científica, el departamento de Investigación Sociológica, dirigido por el padre jesuíta Julián López, ha desarrollado un cuestionario que conduce al conocimiento del perfil humano, social y cristiano de la juventud en estrecho contacto con religiosos y religiosas. Sobre todo, se insiste en las experiencias fundamentales de la vida cristiana en los jóvenes, haciendo hincapié en las implicaciones que la autovaloración como creyentes de los jóvenes tienen en su visión de la vida religiosa, teniendo en cuenta que la vida religiosa no se puede entender sin una fe profunda.
El conocimiento de los religiosos y de sus rasgos personales pasa por el análisis de su estilo de vida y la visión de la juventud sobre la acción apostólica de la vida religiosa. Hay dos cuestiones interesantes que se deben resaltar: la vida religiosa en los medios de comunicación social y, al parecer, el minucioso diseccionamiento que de los valores de la modernidad hace el estudio, y las implicaciones que éstos conllevan a la hora de ayudar a comprender el estilo de vida del seguimiento de Jesús. Los jóvenes son conscientes de que la mayoría de los medios de comunicación no informan correctamente ni ayudan a conocer lo que es la vida religiosa. El trabajo de campo responde afirmativamente a la pregunta sobre si los jóvenes poseen una imagen positiva de los religiosos. Bien es cierto que la pregunta posterior es clara: si los chicos y las chicas tiene una visión positiva, ¿por qué son tan pocos los que entran en la vida religiosa? |
| A LAS PUERTAS DEL 2000
Esta investigación se enmarca en el contexto de una propuesta de renovación de la vida religiosa, que tendrá como texto público un documento sobre los religiosos de España ante el nuevo milenio. A las puertas del año 2000, los miembros de la vida religiosa se reconocen herederos de una larga historia; custodios de una riqueza que emana del Evangelio, y habitantes de un mundo al que desean presentar el testimonio de una vida fraterna y solidaria, una vida de comunión con Dios y con los hombres. Los religiosos son, así, servidores del Evangelio en medio de la gente, enviados a dar fruto en sus tareas en la sociedad y en la Iglesia. Teniendo presente que, para ser fermento, su vida debe estar anclada en la de Jesucristo. Uno de los aspectos más interesantes de la reflexión del documento marco de la vida religiosa para el nuevo milenio es el referido a la aplicación de las nuevas tecnologías destinadas al conocimiento y a la asimilación de la información y al intercambio mutuo de experiencias y de saberes; un intercambio que lleva a la comunión y a la solidaridad, como aportación a la nueva evangelización. El documento sobre la vida religiosa se presenta con un tono optimista, consciente de las limitaciones, y responsable en la conciencia de lo que supone que los religiosos se conviertan en mensajeros de la esperanza para el hombre contemporáneo. Mensajeros del Evangelio de Jesús que orienta la búsqueda de sentido y marca la diferencia con las utopías desde la auténtica antropología liberadora, motor de la esperanza cristiana. José Francisco Serrano |