RetrocesoA&ONº 187/18-XI-1999SumarioEspañaContinuar
Carta a un profesor de Religión
Enseñanza religiosa de calidad
El arzobispo de Granada, Presidente de la Comisión Episcopal
de Enseñanza y Catequesis, escribe:

Quiero y debo expresaros el homenaje de mi reconocimiento más vivo y mi agradecimiento más sincero por vuestra labor en la escuela. Es, sencillamente, el reconocimiento y la gratitud que siente hacia vosotros la Iglesia misma por vuestro trabajo y misión, llevado a cabo en su nombre, y que tantas dificultades y rémoras, de todo tipo, viene encontrando. Al mismo tiempo os manifiesto enteramente mi apoyo, el de la comunidad eclesial, por vuestro gran servicio.

Sabéis muy bien que la enseñanza religiosa es un aspecto fundamental en la formación integral de la persona y un elemento imprescindible en el ejercicio del derecho de libertad religiosa, tan básico como que es la garantía de todas las demás libertades. Es un derecho garantizado por la Constitución Española. Sin esta garantía, la Constitución no habría tenido en cuenta ni la formación completa del alumno ni la libertad religiosa.Es necesario insistir en que los padres son quienes tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones y creencias, como reconoce el mandato constitucional.

La enseñanza de la Religión en la escuela no es una concesión graciosa que hace la Administración pública a unos determinados ciudadanos; tampoco es un privilegio de la Iglesia católica en el marco escolar. Cuando el Estado la garantiza, cumple sencillamente con su deber; y falla en ese mismo deber cuando no propicia el libre y pleno ejercicio de este derecho y no posibilita de manera suficiente su adecuado desarrollo.

Con frecuencia, en ciertos medios y por algunos grupos, se vierte la idea de que la clase de Religión es algo atávico y una rémora para la modernización como privilegio particular. Pienso que deberíamos haber aprendido ya que el progreso económico no está unido al recorte de la libertad religiosa; y recorte sería el que la enseñanza religiosa no poseyese el estatuto propio que habría de corresponderle conforme a la naturaleza educativa de la escuela y a la necesidad de la formación integral de la persona.No caigamos en la trampa de considerar que el tema de la enseñanza religiosa escolar es un asunto privado o de la Iglesia. Es una cuestión en la que está en juego la persona y la sociedad.

Es preciso un apoyo social mayor y más efectivo a este derecho y deber, por la importancia que la enseñanza religiosa tiene para el aprender a ser hombre, y a realizarse como persona con sentido, libre y verdadera. Lo que se haga en este terreno contribuirá al rearme moral de nuestra sociedad, a la superación de la quiebra de humanidad que padecemos, y a la humanización de este mundo nuestro que vivimos.Sin esto, no hay progreso digno de llamarse así.

Es necesario que la enseñanza religiosa no sólo se reclame e imparta, sino que se dignifique, se potencie, se acredite cada día más ante los alumnos, padres, profesores, sociedad. Necesitamos una enseñanza religiosa escolar de calidad:en sus contenidos, en sus métodos, en los libros y materiales didácticos, en su capacidad formativa. Es preciso que hagamos un gran esfuerzo para ofrecer una enseñanza religiosa de calidad y rigurosa que, correspondiendo fielmente a lo que la Iglesia enseña, ayude a descubrir la verdad del hombre y su vocación que son inseparables de Jesucristo. Ésta es una grave responsabilidad que tenemos: si reclamamos esta enseñanza, hagámosla como se merece y como su misma naturaleza pide. Eso es precisamente lo que vosotros estáis intentando hacer, aun en medio de no pocas trabas que surgen por tantos conceptos.

Lleváis a cabo vuestra tarea en un mundo muy secularizado y marcado por el eclipse de Dios. Ante esa situación es necesario que en vuestras clases, en vuestras actividades escolares, habléis de Dios y llevéis a los chicos al encuentro conDios. Es en Él donde está la verdad que nos hace libres y es en el reconocimiento de Él donde alcanzamos la verdadera humanidad. Cuando el mundo se aleja de Dios esto no ocurre sin graves consecuencias. Un mundo sin Dios es un mundo más pobre, más indigente, más vacío de humanidad. Por eso el mejor servicio que podeis prestar es mostrar a Dios, en el que el hombre encuentra su sentido, su origen, su meta, su fundamento y su descanso, su logro y su salvación.

No olvidéis vuestra misión evangelizadora, que no es manipulación de la escuela, ni puesta al servicio de unos intereses ajenos a la misma, los eclesiásticos. Evangelizar es ayudar a la escuela, desde la naturaleza propia de la enseñanza religiosa, en su tarea de renovar la Humanidad hecha de hombres nuevos con la novedad y verdad que nos ofrece el Evangelio de Jesucristo. No hacéis ninguna tarea de proselitismo, sino que ofrecéis la riqueza, el tesoro que puede llenar al hombre de dicha y esperanza.

Finalmente, sigo muy de cerca, como me corresponde, vuestras dificultades y sufrimientos, incluídos los que se refieren al ámbito laboral -que no son los únicos-; los comparto y los hago míos; con la colaboración de todos, se irán superando. Y justo es reconocer los avances y logros que se van alcanzando en los últimos lustros. Pero es necesario proseguir los esfuerzos. ¡Adelante!, mis queridos amigos. Que Dios os lo pague, como sólo Él sabe hacerlo, y que Él os ayude y nos dé luz y fuerzas para encontrar los caminos y las soluciones que son necesarias para estos momentos.

Antonio Cañizares