RetrocesoA&ONº 187/18-XI-1999SumarioRaícesContinuar
21 de noviembre:Canonización del Beato Menni,
fundador de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús
Una casa
para los más desasistidos
El próximo 21 de noviembre, el Papa Juan Pablo II, canonizará, en la basílica de San Pedro,
al Beato Benito Menni Figini. Este sacerdote milanés, Hermano de San Juan de Dios, fundó,
en 1881, la orden de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, junto a
las Hermanas M» Josefa Recio y M» Angustias Giménez.He visitado la Casa Madre de
las Hermanas, en el madrileño pueblo de Ciempozuelos, donde se encuentran los restos
del fundador, y el complejo residencial en el que trabajan más de veinte Hermanas
atendiendo a más de 600 personas con enfermedades mentales

Mientras espero a la Madre Superiora, la Hermana M» Dolores, en la sala de espera de la Casa de Ciempozuelos de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, veo un gran jardín, en el que hay varios enfermos, paseando, tomando el sol, hablando entre ellos… Varias Hermanas les acompañan, mientras los enfermos disfrutan de la buena tarde del otoño madrileño. En la casa se respira un aire festivo.Algunos carteles anuncian que habrá peregrinación a Roma:El día 21 será toda una fiesta:el Papa canonizará a su Fundador, el padre Menni.

La madre M» Dolores, que me recibe acompañada por el doctor José Luis Lejárraga, Director Gerente del Centro, me cuenta el nacimiento de la Orden:La Congregación nació en 1881 por dos razones: una sociológica y otra teológica. Cuando el padre Menni viene a restaurar la Orden de San Juan de Dios a España -que nació aquí pero desapareció tras la Desamortización de Mendizábal-, suscribe hace conciertos con las instituciones para que los Hermanos cuiden a los enfermos, y le piden que también se ocupe de las mujeres enfermas. En Granada conoce a M» Josefa Recio y a M» Angustias Giménez, viuda y soltera respectivamente, que le piden que les dirija en una vida consagrada. Él se resiste, pero ellas insisten tanto, que él se ve obligado a darles una respuesta. El prólogo de nuestras Constituciones afirma: «Al corazón animado por la caridad de Cristo le resulta difícil ver la situación de tanto sufrimiento de las enfermas y sus familiares y no salir del paso dando una respuesta». Las dos llegaron a Madrid en junio 1880. Al principio ayudaban a los Hermanos en costura, lavado, etc. En noviembre de 1880 el padre Menni se decidió: «El 19 de noviembre tomé la loca resolución de fundar». Empezaron con una enferma, a la que besaron los pies; ahora estamos en Europa, Asia, África y América:somos más de 1000 Hermanas trabajando en 22 países.

Don José Luis Lejárraga es el Director Gerente. Él nos explica el funcionamiento del centro de Ciempozuelos. El centro no es un hospital -afirma-; es un Complejo Asistencial en el que se atiende a un gran número de personas. Está formado por un hospital, con dos tipos de residentes: de media estancia, que suele durar más o menos seis meses; y de larga estancia, para enfermos crónicos; una residencia asistida para personas mayores no válidas; una residencia de deficientes psíquicos; un centro de día para personas mayores. Gestionamos también, en Aranjuez, un Servicio de salud mental, y cubrimos las necesidades psiquiátricas que se generan en dicha área. Por último, atendemos la miniresidencia de crónicos para preparar el camino a los enfermos que se van a integrar de nuevo en su medio, aumentando sus competencias y su autonomía personal. Todos estos centros tienen suscrito un concierto con la Comunidad de Madrid y cubrimos la mancomunidad de las Vegas, formada por estos pueblos, cercanos a Aranjuez. En total -continúa- tenemos 600 camas.

Visitamos cada una de las unidades del centro:todo muy limpio. Me llama la atención la sonrisa en la cara de cada uno de los enfermos. Esto demuestra que están contentos. En uno de los módulos están trabajando: es el taller y allí montan cajas de cartón para una fábrica. Mientras trabajan, y antes de ir a cenar, rezan el Rosario. Son hombres y mujeres:desde hace unos años, los módulos de media estancia y el centro de día son mixtos.

Las instalaciones son muy nuevas y muy modernas. El doctor Lejárraga me habla así de la metodología de trabajo que llevan a cabo: El trabajo ha variado muchísimo desde su nacimiento en 1881. Está fundamentado en equipos multidisciplinares. Ahora la atención se centra en la metodología moderna: es una asistencia muy avanzada en la que colaboran médicos, psiquiatras, internistas, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras, monitores… Pero -continúa- no podemos olvidar, por ser quienes somos, la pastoral de la salud: es fundamental a la hora de entender el problema de la salud mental. El 1% de población tiene problemas de salud mental, y a medida que la población crece, crece también el número de personas con problemas mentales. El enfermo mental existe y hay que buscar la forma más adecuada de tratamiento, de internamientos, de asistencia clínica y de asistencia espiritual…

Uno de los aspectos fundamentales en un proceso de reinserción de un enfermo mental -continúa- es la ayuda de los familiares. No entendemos el proceso de rehabilitación sin el entorno familiar, pero la familia sola no puede cargar con toda la responsabilidad. Trabajamos activamente porque participen activamente. Entendemos que aunque una persona no pueda estar todo el tiempo con su familia, se puede organizar el tiempo del que ésta disponga.

Por último, quiero destacar que el trabajo de las Hermanas es fundamental. Sin ellas no sería lo mismo. Hay una asignación de recursos muy profesionalizada y las Hermanas son un plus adicional y magnífico.Sin ellas no existiría todo esto. Las Hermanas siempre han sido sensibles a los cambios; han ido cambiando conforme la realidad social ha ido cambiando y se han adaptado a las nuevas tecnologías.

Para terminar mi visita veo la Casa Madre donde comenzó la Orden. La capilla tiene dos puertas:una da a los jardines del Centro, la otra a la calle. Allí, cada domingo, a las 11. 15 h. de la mañana, se reúnen los fieles cristianos de Ciempozuelos, los enfermos, sus familiares y las Hermanas para celebrar la la Eucaristía. Merece la pena acercarse, y compartir.

Coro Marín

El padre de la hospitalidad

El 21 de noviembre será canonizado el padre Menni, que fue beatificado en 1985. Su vida discurre por Italia -nació en Milán en 1841- y Francia -murió en Dinan en 1914-, pero pasó la mayor parte de su existencia en España, pues Pío IX le encargó en 1866 que restaurara la Orden de San Juan de Dios, prácticamente extinguida a mediados del siglo pasado. El padre Menni recorrió la geografía española abriendo hospitales y fundando nuevas comunidades de su Orden.En 1881 fundó en Ciempozuelos una congregación femenina, llamada de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, que se hicieron cargo del hospital para enfermas mentales, gracias a la colaboración de dos mujeres granadinas -María Josefa Recio Martín, viuda, y María Angustias Giménez Vera, soltera- que deseaban dar vida a una institución religiosa para atender de modo preferencial a las enfermas mentales.

La biografía del padre Menni, que llegó a ser Prior general de su Orden por nombramiento directo del Papa, estuvo repleta de actividades apostólicas en España, Portugal, Méjico y Francia, países que recorrió para fundar y restaurar hospitales encomendados a los Hermanos de San Juan de Dios y las Hermanas Hospitalarias. Éstas, en muy pocos años, se extendieron por numerosos países y actualmente están presentes en algunos de los territorios más conflictivos del mundo, como el Congo, Liberia, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Camerún, Ghana, Vietnam y Filipinas.

Las Hospitalarias son hoy unas 1.200 religiosas, extendidas en 110 comunidades situadas en cuatro continentes. El testimonio que dan al mundo es la presencia de la Iglesia a través de la hospitalidad, sobre todo cuando los conflictos armados son más duros. Las religiosas han sufrido violencias y han sido maltratadas y expulsadas de algunos de estos países, pero, en cuanto les ha sido posible, han regresado a ellos para seguir manifestando el amor de Dios a los hombres a través del carisma hospitalario. Son el más creible testimonio de fe, paciencia, fortaleza y amor.

Con la canonización del Fundador, la Iglesia propone a la imitación de los cristianos a un hombre que se entregó totalmente a Cristo sirviendo a los más débiles:los enfermos y, sobre todo, los enfermos mentales, marginados socialmente todavía hoy, porque nuestra sociedad no acaba de incorporar a estas personas cuyas dificultades son un tremendo peso para las familias y para la sociedad, y que solamente puede hacerse más llevaderas con espíritu cristiano.

Vicente Cárcel Ortí

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