RetrocesoA&ONº 187/18-XI-1999SumarioTestimonioContinuar
Al político cristiano
«Rosario vivo» está constituido por un numeroso grupo de chicos y chicas cristianos. El reciente
Congreso «Católicos y vida pública» ha suscitado en ellos la necesidad de dar este testimonio

Cuando un cristiano reza mucho y se compromete poco, es una persona alienada por una falsa piedad religiosa. Pero cuando se compromete mucho y no sabe rezar, ni le queda tiempo para la oración, entonces, uno se pregunta:¿Qué alternativa realmente cristiana ofrecemos los creyentes en cuanto a la manera de entender la vida, las cuestiones últimas de la existencia y la manera de situarse los hombres en la sociedad?

Cuando un político cristiano deja de rezar, ya sea en privado o en público, su compromiso no pasa de ser el de un luchador más en la línea de lo político, y si no se presenta como un hombre de oración, será un hombre cuyas ideas, armas y procedimientos serán perfectamente controlables y dominables.

Lo que interpela de veras es cuando hay que vérselas con un político cristiano a fondo, con un hombre de fe hasta el tuétano de su vida, con un contemplativo y con un místico. Todo el mundo tendrá la impresión de estar ante uno de los discípulos de Cristo, ante otro Pablo, cuyo servicio, siendo formalmente político, lo trasciende y va más allá de todas las políticas del mundo. Su testimonio será desconcertante, original, distinto de los demás.

Necesitamos con urgencia recuperar la oración, precisamente, en la vida pública. Queremos trabajar y servir de otra manera a la sociedad. Queremos decirle al mundo que amamos tanto al hombre, que nuestro mayor deseo es mostrarle a Cristo, porque estamos persuadidos de que el ser humano no puede vivir, y vivir en plenitud, sino a través de Cristo.

No colmaremos las aspiraciones del hombre dándole solamente bienes materiales, económicos y científicos, sino sobre todo entregándole a Cristo. Sólo así saciaremos el corazón de todo hombre. Esto supondrá muchas veces enfrentamientos y contradicción, y exigirá de nosotros estar revestidos de la fortaleza que viene de Dios.Decididamente, si los cristianos en la vida pública, especialmente en la política, no somos hombres de oración con Cristo, poco o nada tiene que decir nuestro testimonio al mundo. ¿No ha llegado ya la hora de decir a este mundo que el estilo nuestro es diferente, es el estilo que procede de la plegaria y se expresa en el compromiso?

La única ciencia verdaderamente humana es la que procede de su fuente divina y conduce a vivir tal y como Dios nos tiene destinados: Una vez que hemos acertado a saber su voluntad, entregarnos a ella con todo el corazón.