RetrocesoA&ONº 188/25-XI-1999SumarioDesde la feContinuar
Deporte
Un entrenador de la casa
Mister, ¿ganará más como entrenador del primer equipo?

La pregunta del periodista pareció sorprender al nuevo técnico del Real Madrid, pero fue su respuesta la que dejó realmente atónitos a todos los informadores: La verdad es que aún no he tratado ese tema.

Vicente del Bosque, un hombre de la casa, había aceptado hacerse cargo del equipo con mayor presupuesto de la liga Española, y ni siquiera se había parado a concretar el incremento económico de la nómina que, como empleado del club, recibe desde hace treinta años. ¿Por qué el hombre que se va a hacer cargo del equipo con mayor presupuesto de la Liga Española no se preocupa por su sueldo? La responsabilidad, la complicada situación deportiva del equipo, incluso la tensa situación interna del vestuario justificarían que cualquier entrenador pidiera una buena suma antes de afrontar semejante reto. El nuevo técnico va a encontrarse con una plantilla compuesta de veinteañeros cuyas abultadas cuentas corrientes refrendan su condición de estrellas. Un grupo de grandes futbolistas, que sin embargo no siempre quieren, o no saben, o no pueden cumplir con lo que el público espera de ellos.

Vicente del Bosque pertenece a otra época. Centrocampista del Real Madrid durante los últimos años setenta y los primeros ochenta, su forma de jugar al fútbol, pausada, medida y pensada, le convirtió en el líder de un grupo de futbolistas que marcaron una época en el Real Madrid. Pirri, Miguel Ángel, o Camacho, fueron algunos de sus compañeros de quinta. Su actitud sobre el campo fue siempre un ejemplo de profesionalidad, honradez, compañerismo y afecto al club que le dio la oportunidad de triunfar en su carrera deportiva, máximas que todos ellos han llevado por delante, al término de su etapa como jugadores. Pirri, primero como médico y ahora como ojeador, Miguel Ángel como entrenador, secretario técnico, y director de la ciudad deportiva, y el mismo Camacho quien renunció al banquillo del primer equipo tras comprobar que las cosas habían cambiado mucho en Concha Espina, son y han sido profesionales que han sabido dar antes que recibir. Probablemente por eso Vicente del Bosque se ha mostrado abierto a entregarse una vez más con ilusión a un proyecto tan complicado. Los motivos que le han llevado a aceptar a ciegas, sin preocuparse del dinero, la oferta de la Directiva sólo él los sabe. Lo único cierto es que una actitud como la suya sólo podía esperarse de un técnico de la casa, calificativo que, por cierto, del Bosque lleva muy a gala, y ya ha dejado muy claro el desagrado que le produce que se utilice de forma despectiva.

Javier Bosque Orero