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Si alguno de ustedes no ha oído esto, ayer, anteayer, o no lo oye mañana o pasado mañana en una conversación, es que vive fuera del mundo real. Interesantísimos estudios sociológicos sobre la situación de los jóvenes hoy en España, que estos días están saltando con una lógicamente preocupante alarma a los medios de comunicación social, ponen de manifiesto unos hechos incontrovertibles sobre la problemática real de los jóvenes aquí y ahora. Pocos libros, pues, más oportunos que este que acaba de publicar Aquilino Polaino-Lorente, psiquiatra y catedrático de Psico-patología en la Universidad Complutense, en la colección Preguntas, de la editorial Desclée de Brouwer. Se titula, tímidamente entre interrogantes, ¿Síndrome de Peter Pan?, y constata, en el subtítulo, el hecho al que aludíamos al principio: Los hijos que no se marchan de casa. El síndrome de Peter Pan se puede resumir, hablando en plata, en esto: cuando los seres humanos no quieren crecer. Quieren ser como Peter Pan, siempre niños, en una especie de forzada infantilización permanente de la vida que, naturalmente, pasa factura a quienes padecen el síndrome, que son todos los afectados de alguna manera por él, incluidos padres, hermanos, abuelos, amigos; es decir, todos. Padres y madres no saben a qué atenerse y la solución se va posponiendo de un mes a otro, de un año a otro, y se deja para un después que nunca llega. Estas esclarecedoras 125 páginas hablan de este síndrome, de las relaciones emocionales que lo configuran, de cómo se desarrolla la persona afectada, de las causas y factores socioculturales y económicos del síndrome, y de cómo diagnosticarlo en el ámbito familiar, profesional y social, y proponen, que es lo principal, una búsqueda de solución definitiva al problema de este trastorno de la personalidad. Es un libro altamente recomendable en este momento. M.A.V.
Cuando no se quiere crecer
Es que tiene 32 años y no quiere irse de casa
- Y a mí ¿qué me cuentas? Si es que está así todo el mundo
El yo está hecho para el tú
El tema es de plena actualidad. En la era por excelencia de las comunicaciones, el hombre no acierta a encontrar el camino para desplegar su intimidad, para relacionarse con los otros y darse a sí mismo. Esta fractura afecta particularmente a las relaciones de pareja, al matrimonio; y reviste una grave consecuencia por la repercusión que la vida familiar tiene en la sociedad. En un planteamiento inteligente, que parte de bases antropológicas, los autores presentan con rigor científico -y apoyados en una dilatada experiencia tanto en el campo de la psiquiatría como en el de la psicología- el concepto de comunicación humana a partir del lenguaje, para revisar las clases, niveles y sistemas de la comunicación. El nudo temático se centra en la psicología familiar, la comunicación conyugal y sus principales dificultades. La propuesta que hacen los autores consiste en la construcción de un nosotros, que se enriquece con la mutua donación de dos individualidades, existencias singulares que necesitan entregarse al otro para realizarse plenamente. Este libro llega a una sociedad aglomerada e incomunicada, donde la gente vive de prisa y no encuentra (porque no busca) tiempo para relacionarse con sus amigos, con su familia, consigo misma. La oportunidad y el interés de esta obra radica justamente en hacernos reflexionar sobre ello. Su lectura aprovechará especialmente a matrimonios, pero ayudará a cualquier lector a comprender y a mejorar el complicado mundo de las relaciones humanas. Dora Rivas
El Instituto de Ciencias para la Familia, de la Universidad de Navarra, acaba de publicar La comunicación en la pareja. Errores psicológicos más frecuentes, un estudio de los doctores Aquilino Polaino Lorente y Pedro Martínez Cano, sobre uno de los rasgos que mejor definen la condición humana: la capacidad de donación y apertura.