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Esta vez hemos visto al Papa ponerse en grave riesgo por dos visitas que no parecen esenciales: ¿valía la pena?
Valía la pena porque ciertos resultados sólo podían conseguirse con la presencia del Papa y él lo sabe. Entre éstos están los coloquios con las máximas autoridades de la India, el encuentro interreligioso en Nueva Delhi y las dos citas ecuménicas en Tblisi. En algún momento, en Georgia, el Papa ha aparecido físicamente atemorizado por la fatiga que se había impuesto. ¿Cómo vive, que usted sepa, este empeño al límite de sus fuerzas? Él se ignora. No está preguntándose si tiene frío o si está fatigado, sino que se identifica con su misión y esta identificación le permite ignorarse a sí mismo. El criterio con el que decide es más bien el de las exigencias de su misión, que el de una consideración prudente de sus propias posibilidades. Pero no son tan convincentes esta vez los resultados: la India casi no se ha dado cuenta de su presencia No es verdad: el encuentro interreligioso fue retransmitido (por decisión de las autoridades) por la red televisiva nacional que cubre todo el país. Y el resultado de la visita no es desilusionante; al contrario, es de esperanza. Es importante que el Vicepresidente de la República India haya dicho al Papa que nación no es sinónimo de religión: esa afirmación sanciona el principio de la convivencia pacífica de los diferentes credos, que una minoría hinduísta pone en cuestión. Y es igualmente importante que el Presidente haya dicho al Papa: También nosotros tenemos alguna facción intolerante. |
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Pero ¿la visita debía ser justamente durante la fiesta hinduísta de Divali? ¿No ha sido un error esta coincidencia? De hecho, los extremistas hindúes lo han visto como una provocación
Ha sido una audacia más. El Primer Ministro (que es del partido nacionalista hindú) ha dicho al Papa: Está aquí en la fiesta de Divali, que es la fiesta de las luces: quizás su presencia pueda añadir otra luz a nuestra luz. La visita ha quitado espacio a las facciones hinduístas intransigentes, y esto supone un resultado importante para la India. El Papa ha ido a Georgia sobre todo para encontrarse con la Iglesia ortodoxa, pero se tiene la impresión de que esa Iglesia no tenía ningún interés en recibirlo Es indudable hecho positivo el encuentro, por primera vez en la Historia, entre un Papa y un Patriarca de Georgia. Si no se tiene en cuenta este elemento de la primera vez, no se considera el acontecimiento en su justo valor. Pero la frialdad de la acogida no se puede negar Seguí el encuentro de cerca y pude observar una modificación gradual del comportamiento del Patriarca Ilia. Al principio la reserva era grande, pero fue dejando lugar lentamente a una creciente cercanía, hasta la presencia del Patriarca en el encuentro con el mundo de la cultura, que no estaba prevista y en la que, al terminar, el Papa -y eso tampoco estaba previsto- invitó al Patriarca a venir a Roma, y el Patriarca se lo ha agradecido. ¿No está previsto que reduzca los programas? Es un tema muy personal. Hay un modo humano de razonar que llevaría a una reducción. Pero ya al inicio de su pontificado el Papa dijo que, a veces, la Providencia nos pide hacer algo en exceso. |