RetrocesoA&ONº 188/25-XI-1999SumarioMundoContinuar

HABLA EL PAPA

Con ideologías no se resuelve el hambre
Las ideologías no son una solución al hambre, ni a la reforma de la tierra, ni a los desafíos incluidos en la promoción de una mayor justicia en el uso de los recursos del mundo.Lo que se requiere es una fuerza de esperanza más profunda e infinitamente más creativa.

Aunque no se pueden negar los dramáticos problemas alimenticios que todavía padece el planeta, quiero insistir en una palabra: esperanza. Es la palabra que la Iglesia nunca cesa de pronunciar en todos sus esfuerzos por ir a las raíces del sufrimiento en el mundo. Hay signos de esperanza en este siglo. En los últimos años se han dado pasos adelante para incrementar el sentido del valor y la dignidad de la persona humana y de sus derechos inviolables. Como se ha demostrado en el colapso de los diferentes sistemas totalitarios, el intento del Estado de ponerse por encima de estos derechos lleva al descalabro de la sociedad y, al final, a su mismo fracaso.

Hablar de esperanza es reconocer el carácter trascendente de la persona y respetar sus implicaciones prácticas. Cuando se niega o ignora esta trascendencia, el vacío es llenado por formas de autoritarismo o por la noción exagerada de un individualismo completamente autónomo, que lleva a otro tipo de esclavitud. Sin apertura al valor único e inviolable de todo ser humano, nuestra visión del mundo es distorsionada o incompleta, y nuestros esfuerzos para aliviar sufrimientos y rectificar injusticias quedarán condenados al fracaso.

(18-XI-1999)