RetrocesoA&ONº 188/25-XI-1999SumarioTestimonioContinuar
Y ahora, ¿qué?
Quienes suscribimos estas líneas hemos participado con gran interés y entusiasmo en el reciente Congreso Católicos y vida pública celebrado en la Universidad San Pablo-Ceu de Madrid. Hemos escuchado con expectación las ponencias y, sobre todo, las múltiples comunicaciones que tantos participantes han presentado; y hemos podido respirar con todos el extraordinario ambiente de entusiasmo y de recia fraternidad en la que convivimos durante ese fin de semana.

Tras él han de llegar las valoraciones, los comentarios, los proyectos, los contactos y, en definitiva, la realización de las expectativas que tal evento hace surgir. Como Congreso ha dado cabida a multitud de iniciativas y realizaciones que existen hoy en día entre muchos católicos.

Ante esta esperanzadora realidad creemos que es necesaria la unión de las fuerzas, y no la dispersión de éstas en multitud de iniciativas inconexas. Sería un magnífico fruto de este Congreso y, creemos, interesante iniciativa, el formar un Club de católicos laicos que aúne y encauce los esfuerzos de tantos cristianos aislados, que diagnostique y busque propuestas eficaces a la crisis actual. Para lograr esto, proponemos un ideario que nos identifique, que sea digno del nombre que llevamos:un ideario de cristianos.

Nosotros:

-Queremos (y nos proponemos firmemente) llegar a amar a Dios de esa forma personal y apasionada con que lo amaron san Pablo, san Ignacio, santa Teresa…

-No abandonar este propósito por muchas caídas, pecados… que cometiésemos.

-Buscar maestros auténticos (sean o no sacerdotes) para que nos orienten.

-Establecer un entorno de cristianos auténticos para que nos ayudemos y cada uno ayude.

-No parar hasta que se diga de nosotros que somos personas de voluntad, cristianos auténticos, buenos profesionales, amigos verdaderos…

-No ser fariseos, queriendo compensar con limosnas, devociones, asociaciones… el no trabajar por ese entorno eficaz.

-Ver la televisión, leer libros, charlar… recordando y comparando lo que vea, lea y hable con este ideario.

-Trabajar seriamente por hacer un mundo ideal, en la medida de nuestras posibilidades (pero esto último sin hipocresías, ni frivolidades).

-Ser siempre buenos hijos de la Iglesia y nunca poner en duda dogmas, distinguiéndolos claramente de lo que son cuestiones opinables.

Si este Congreso sirve para encontrar gente así habrá valido la pena. Si no…, habrá que esperar.

Carlos Navarro Díaz
Francisco José Fernández García