RetrocesoA&ONº 184/28-X-1999SumarioDesde la feContinuar

NO ES VERDAD

Ha estado por aquí estos días Bill Gates, esa especie de genio que se cree alguien porque hay mucha gente alrededor que se lo hace creer, y ha dicho: Conseguiré hacer desaparecer el papel en todas las empresas del mundo. ¡Coitadiño Bill…! Como es uno de los primeros en la lista de esas 360 personas que acumulan tanta riqueza como la mitad de la población mundial, puede que hasta se crea lo que dice. Con el 4% de sus ingresos se resolverían los problemas de todos los pobres de la tierra, que, como acaba de recordar la ONU, más de 1.300 millones de personas en el mundo viven con menos de 150 pesetas al día. ¡Pobres ricos, con o sin papel…!

Leo en El País: Legionarios de Cristo. Una orden ultraconservadora de sacerdotes y laicos gana terreno cerca del Gobierno y entre las clases altas. Es que ni una, vamos: ni son una Orden -y, por cierto, si lo fueran, habría que escribirlo con mayúscula, ni ultraconservadora, ni tienen nada que ver con el Gobierno, ni sienten hacia eso que el firmante del artículo llama clases altas -pero ¿no habíamos quedado en que eso de las clases había desaparecido?- predilección especial alguna. Si el firmante del artículo se tomara la molestia de dejar prejuicios y clichés aparte y se interesara de veras por la realidad que constituyen los Legionarios de Cristo, no tendría más remedio que reconocer su parcialidad y su equivocación. Algo muy bueno tienen que ser los Legionarios de Cristo cuando El País intenta ponerlos en la picota con descalificaciones de cariz político que sólo descalifican al que las hace, y, por cierto, ¡qué interesante y qué revelador el in crescendo de la información sobre cuestiones estrictamente religiosas en El País! ¿Por fin se han dado cuenta de la importancia decisiva que la fe y la religión tienen en la vida de la gente? Destacados miembros del PP, se lee en el artículo, tienen a sus hijos en el colegio y la universidad de la congregación. Claro, y si el firmante sigue informándose, se enterará de que también destacados miembros del PSOE y de todos los demás partidos hacen lo mismo, porque, mire usted por dónde, resulta que los padres quieren que sus hijos estudien en Universidades y colegios que funcionan.

Acabo de escuchar en la radio a don Iñaki Anasagasti hablando del nuevo look de ETA. Abochorna que una persona tan sensata tenga que hacer el papelón que le está tocando hacer de defender lo indefendible: el PNV que durante años se ha venido distinguiendo por ser el más aguerrido adalid del Estatuto de Guernica, habla ahora de que ése es un traje que se les ha quedado pequeño y, afortunadamente por caminos democráticos, buscan en el fondo lo mismo que ETA ha buscado y sigue buscando a base de tiros y de atentados, secuestros, chantajes, violencia y terror. Que ETA no ha dejado las armas durante la tregua se vio recientemente cuando la policía logró rescatar las ocho toneladas de dinamita que habían robado en Francia; pero es que, desde hace un par de días, ETA se ha quitado la careta del lenguaje más o menos diplomático y educado para volver a hablar en su lenguaje propio, que es el de siempre. Y Dios quiera, y ojalá me equivoque, que no tengamos que lamentar a corto plazo la vuelta al tiro en la nuca. Eso, porque es crimen y delito y nada tiene que ver con la política, no se arregla con referendums, en los que, por cierto, habría que preguntar a todos y ver qué pregunta se hacía.

Dice don Santiago Carrillo en La Vanguardia que El siglo XXI será comunista o no será. Hasta para decir eso que, a estas alturas de la película, ya no se lo cree ni él, necesita remedar la frase de Malraux: El siglo XXI será cristiano o no será.

Gonzalo de Berceo