RetrocesoA&ONº 184/28-X-1999SumarioIglesia en MadridContinuar

Cómo vivir la Misa
Advertencia: Esta comunidad parroquial toma en serio la misa como el más precioso regalo del Señor. Éste es, en síntesis, el primer punto del folleto La misa y la vida. Un decálogo de la buena participación en la misa, que ha editado la parroquia Nuestra Señora de Covadonga, de Madrid. Y del reconocimiento de esta realidad fundamental, de un repaso (¿necesario?) a lo que significa -o debe significar- la celebración de la Eucaristía en la vida del cristiano, se pasa a una serie de puntos que, la experiencia lo demuestra, no viene mal de tarde en tarde recordar: puntualidad, desconectar los teléfonos móviles, permanecer en los asientos hasta que el sacerdote haya entrado en la sacristía… Se trata, en definitiva, de asumir cada uno este compromiso fundamental, que recoge el decálogo en su punto número 5: Toda la comunidad es responsable de que salga bien la celebración, tomando también parte activa cada cual según su carsima: lecturas, canto, colecta, etc. (resonó en el Concilio Vaticano II). .

CASARSE POR LA IGLESIA

El matrimonio cristiano es el tema de un segundo folleto que la parroquia a distribuido entre sus fieles y que lleva por título: ¿Qué es casarse por la Iglesia? (Carta abierta a los novios). Se quiere, de entrada, ofrecer a las parejas de la parroquia un cursillo prematrimonial. Pero que nadie se asuste ante la palabra cursillo o crea que ya sabe todo lo que hay que saber y, por tanto, no necesita más preparación. Y es que el objeto fundamental de tal preparación no consiste sólo en estas cuestiones, sino, sobre todo, en la profundización y vivencia de la fe y en el contacto comunitario con la Iglesia. Para lo cual es ocación privilegiada la prepreparación al matrimonio.Y se trata, sobre todo, de hacer reflexionar a todos aquellos que estén a punto de dar ese crucial paso, de modo que la decisión sea realmente libre y se acuda al sacramento con plena conciencia de lo que ello significa.

El folleto no ahorra preguntas a los novios. Y preguntas no siempre cómodas. Un ejemplo: ¿Es vuestro amor suficientemente maduro? ¿O se trata más bien de un romanticismo sin seriedad ni consistencia? ¿No sería mejor dejar el matrimonio para más tarde? No se trata de descorazonar a nadie, de complicaros las cosas o hacer perder el tiempo; ni mucho menos de constituirse en jueces de la fe de los novios. Pero el matrimonio, y en concreto el sacramento del Matrimonio, no es algo que pueda tomarse a la ligera: ¿Casarse en la Iglesia sólo por presiones sociales?No parece sincero y honrado en tema tan importante. Cuando la Iglesia exige ciertas condiciones para el sacramento del Matrimonio, lo hace por fidelidad al Evangelio y a la vocación humana concreta de los novios. Es un servicio valioso para las parejas. Así seréis más felices.

Preparar la vinculación posterior con la comunidad parroquial es otro de los fines que se persiguen. Y no sólo a ellos. Muchos son los recién casados que se han trasladado a vivir a la plaza de Manuel Becerra. A ellos se les anima también a integrarse en la vida concreta, participando en alguna comunidad eclesial concreta.

Ricardo Benjumea