I CONGRESO MISIONERO
Conferencia Ibérica de Capuchinos
MADRID
21-24 ENERO 1999
 Comunicado público del I Congreso Misionero Capuchino

"Una cultura minoritaria que desaparece es una obra preciosa de Dios que desaparece"

El religioso capuchino Adrián Setién, director de la revista "Venezuela Misionera", ha declarado, en el marco del I Congreso Misionero de la Confederación Ibérica de Capuchinos que "la prepotencia de la cultura occidental ha creado una mentalidad desarrollista que cada vez deja menos espacio a las culturas minoritarias. No es fácil frenar un gran proyecto económico de explotación cuando atropella o destruye el nicho ecológico de la cultura". También ha intervenido, en el día de hoy, Carlos Bazarra, rector del Instituto franciscano para América Latina.

Adrián Setién ha expuesto, en una intervención titulada "Como menores y extranjeros", las características de la cultura occidental y su interpretación desde el pensamiento de San Francisco de Asís. "En la era de la globalización, hay ideologías, actitudes y procedimientos especialmente opuestos a la minoridad. Realidades que se introyectan y, desde dentro, corrompen todas posibilidades." De entre las dificultades, el ponente ha destacado que la cultura actual es pragmática, monetarista, suntuaria e individualista. Por último, en referencia a la Misión, ha insistido en que "La Misión en nuestros días sigue teniendo como el horizonte más amplio el de las minorías étnicas: los indígenas y, en general, el tercer mundo. Desde la fe cristiana hay que decir que cada cultura minoritaria que desaparece es una preciosa obra de Dios que desaparece. ¡Se ha destruido una parte del patrimonio de la familia de Dios¡".

Carlos Bazarra ha señalado, en su intervención, que "nuestro tiempo ha visto aumentar por doquier expatriados, emigrantes, peregrinos forzosos. Un corazón sensible ante este espectáculo debe revivir su conciencia de que todos somos peregrinos y extranjeros, y que no tenemos más derechos que los que Dios concede a los forasteros, huérfanos y viudas. El racismo, la xenofobia, la segregación racial son pecados contra la fraternidad y la eclesialidad. La Iglesia tiene una tarea constitutiva y urgente: aproximarse, inculturarse, insertarse entre los más pobres y necesitados, crear comunión y fraternidad, para que nadie se sienta extranjero y al mismo tiempo profundamente peregrino en este mundo. A todo esto hay que llamarlo Evangelización".


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