I CONGRESO MISIONERO
Conferencia Ibérica de Capuchinos
MADRID
21-24 ENERO 1999
Alfonso Miranda, capuchino y Vice-postulador de la causa de beatificación

"El Papa recogerá en el martirologio del Tercer Milenio los nombres de Mons. Labaka y de la hermana Inés Arango"

    El misionero capuchino del Vicariato de Aguarico (Ecuador) y Vice-postulador de la causa de beatificación de Mons. Alejendro Labaka y de la Hermana Inés Arango, Alfonso Miranda, ha declarado, en el marco del I Congreso Misionero de la Conferencia Ibérica de Capuchinos que hoy se ha clausurado en Madrid, que "el proceso de beatificación de estos dos siervos de Dios avanza con rapidez. No se ha encontrado ninguna dificultad. Esperamos que el Papa recoja en el martirologio del Tercer Milenio los nombres de Mons. Labaka y de la hermana Inés".

    Mons. Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango, Terciaria capuchina, fueron asesinados el 21 de julio de 1987, por miembros de la propia etnia Tagaeri a la que intentaban defender de una inminente aniquilación por parte de las compañías petroleras. Su cuerpo fue atravesado por más de cien lanzadas. Para el vicepostulador de la causa de beatificación, "este asesinato ha contribuido a un cambio en la teología del martirio en la Iglesia católica. Antes, el mártir era muerto por un ateo o por quien odiaba la fe. La mayoría de los mártires de este siglo han sido muertos no por concepciones religiosas sino por su modo de vivir." El misionero Alfonso Miranda ha recordado las palabras que Juan Pablo II pronunció en la última visita "ad limina" de los obispos ecuatorianos. "El Santo Padre tuvo unas palabras dedicadas a ellos. No les llamó explícitamente mártires, pero en el sentido de sus palabras estaba incluido el martirio. Dijo que la sangre derramada por Mons. Labaka y por la hermana Inés será causa de florecimiento vocacional en esas tierras". Respecto a la figura de Mons. Alejandro Labaka, el misionero Alfonso Miranda recuerda que "era un vasco tenaz, marcado desde joven por la idea del martirio. Después de haber vivido la guerra civil, su primera misión fue China, en el primer tiempo de la revolución comunista. Allí conoció la persecución y el destierro. Ya entonces hablaba de la posibilidad de morir por la fe y por los hermanos. Cuando, ya en Ecuador, entró en contacto con los Huaoranis, él sabía que era un grupo guerrero. Siempre le acompañó la idea de dar su vida por el evangelio. Solía decir que ser misionero era arriesgar la vida por el evangelio".

    El I Congreso de la Conferencia Ibérica de Capuchinos se ha clausurado con un eucaristía presidida por el Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Lajos Kada, en la que han participado las más de doscientas personas que durante cuatro días han reflexionado sobre la identidad de la misión capuchina frente al dos mil.


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