COMO MENORES Y SOLIDARIOS
Adrián Setin, OFMCap
1. Introducción

El tema de la minoridad se vincula necesariamente al tema de la humildad, la palabra tabú que las ideologías modernas desterraron del vocabulario en uso. Acaso sea ésta la razón por la cual la minoridad ha ido diluyéndose en la bruma y pasando a un tercer plano. A este planteamiento se ha llegado por dos caminos: hinchando el término HERMANO y el término POBREZA.

Pretendemos plantear dos puntos concretos: las dificultades para ser menor hoy en día y la necesidad de ser menor para ser solidarios.

2. Dificultades para ser menor

La globalización de la cultura blanca occidental, engendrada en el Norte, en el primer mundo, cabalgando a lomos del poder político-tecnológico y afincando en la montura del poder económico ha creado una escala de "valores", que se ha esparcido por todas partes, lo ha penetrado todo y ha entrado en pugna con los valores evanéglicos haciendo que estos retrocedan

- La cultura blanca occidental es pragmática y monetarista.

- La cultura blanca occidental es suntuaria.

- La cultura blanca occidental es individualista.

- La cultura blanca occidental es imperialista y con pretensiones de paradigma.

Para minar la naturaleza se produce un distanciamiento de ella, rodeándola de un ambiente artificial hecho según gusto concreto y aislado de la tierra mediante cemento, cristal o lo que sea. Aceptar el ritmo de la naturaleza es sentirse inferior a ella y sometido a ella. En este sentido la pretensión es imponer la tecnología, sacralizándola.

La cultura blanca occidental ha recreado su entorno de forma que el ecosistema pasa a segundo plano, mientras que otras culturas permanecen vinculadas al medio ambiente concreto. Por esto mismo se refuerza la conciencia de superioridad del hombre blanco, ebrio de éxitos de su tecnología.

Hay que aprender a ser hermano, hay que aprender a ser menor, hay que aprender a ser solidario... personal y grupalmente. Instintivamente, de salida, se es prepotente, egoísta, autosuficiente, dominador. Eso hay que reconocerlo. Es el primer paso.

Especialmente fundamental es esto cuando lo contemplamos en el contexto de la Misión. La Misión para san Francisco es compartir con otro hermano la propia experiencia de fe. Es preciso vivirla antes, y después trasmitirla. Se pueden trasmitir contenidos evangélicos en una forma no evangélica.

3. Aprender a ser menor

La minoridad es una de las intuiciones más geniales de San Francisco. Es la sal imprescindible para que puedan percibirse otros valores como la fraternidad, la pobreza, la oración contemplativa, etc. Hunde sus raíces en la revelación que Dios hace de sí en Jesucristo. El perfil del hermano menor estaría fundamentado en estos puntos:

- Dios es Padre. Los demás somos criaturas. Ante Él no hay rangos o niveles entre ellas: el verdadero hermano menor sabe que sólo está haciendo lo que tenía que hacer. Tiene una visión nueva y gratuita del mundo. El tiempo no es oro, ser el espacio donde se da el encuentro con el Padre a travs de su obra plural, ininventariable, inacabada, en despliegue. Sólo los ojos de un menor pueden captar el triple nivel existencial de comprensión:

- Captar las diferencias como expresión de riqueza, de la pluralidad de Dios.

- Una vez captadas hay que valorarlas, no simplemente tolerándolas, sino

descubriendo su absoluta racionalidad.

- Ser capaz de ir asumiendo la novedad que en ellas se encierra.

- Dios es Hijo. De Él nos dice la carta a los Filipenses: "No hizo alarde"; "Se despojó", "Tomó la condición de esclavo". El Hijo se convierte en modelo de ese proceso de "aminoramiento". El Jesús anonadado por obedecer al Padre que le ha encomendado la Misión de salvar a los hombres muestra la estrecha conexión entre minoridad y solidaridad, porque en Jesús la suprema expresión de

minoridad es el supremo acto solidario.

- Dios Espíritu Santo. El Espíritu es quien concede el don de la minoridad. Lo expresa de forma inigualable en el capítulo 17 de la regla (RnB 17, 14-19).