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El Cardenal invita a orar para que desaparezcan las guerras y cese el terrorismo
Madrid (España), Infomadrid, 28/11/2003.- El próximo domingo, 30 de noviembre, primer domingo de Adviento, "comenzamos una vez más, en nuestra vida y en comunión con la Iglesia universal, un nuevo año litúrgico" ha señalado el Cardenal en una carta dirigida a sus diocesanos. En ella les recuerda que "a lo largo del ciclo anual de celebraciones seguiremos los pasos de Cristo Jesús, desde la espera de su venida hasta la Navidad, y desde su ministerio y vida, la Pascua, su pasión, muerte y resurrección hasta contemplarlo nuevamente, al final del año que ahora empezamos, como Rey del universo y Señor de nuestra propia historia".
En Adviento, señala el Cardenal en su carta, "volvemos a expresar el deseo profundo de que el Señor venga a nuestra existencia diaria mientras caminamos peregrinando por este mundo a la espera de su venida definitiva, 'hasta que Él vuelva'". "El Adviento, prosigue, es un tiempo mariano por excelencia, ya desde el comienzo, cuando la piedad popular une su devoción a la Liturgia, en la novena de la Inmaculada, su vigilia y solemnidad, hasta el final, cuando nos admiramos también en la Liturgia de las Horas del misterio ya próximo de la Virgen Madre". Por ello, añade, "la recitación del Rosario, individual o comunitaria, que en el 'Año del Rosario' el Papa ha puesto de relieve por el valor y el fruto de esta forma y tan sencilla y a la vez tan profunda de la piedad mariana, nos ayudará a comprender los 'misterios gozosos' que no sólo vamos a recordar sino a celebrar real y sacramentalmente".
Desde el primer día del Adviento, recuerda, "disponemos nuestro corazón abierto para acoger al Señor, a la escucha atenta de la Palabra de Dios, no sólo en este Adviento, sino también durante el nuevo año litúrgico". "Con un fin similar, prosigue, ofrecemos, especialmente a los más jóvenes de nuestra Iglesia Diocesana, una edición del Evangelio de San Lucas preparada de modo que puedan leer, individualmente o en grupo, orar y aplicar a su vida la Palabra de Dios siguiendo la práctica de la 'lectio divina'". El Cardenal señala que, el próximo 2004, en que se celebra el 'Año Santo Compostelano', "muchos de nosotros peregrinaremos a Santiago de Compostela". "El camino de oración, prosigue, de búsqueda de Dios y de conversión, hasta -después de remontar el 'Monte del Gozo'- llegar a confesar la fe junto al sepulcro del Apóstol, patrón de España, nos insertará en la vida de gracia y en medio de este mundo que tanta sed de Dios experimenta aunque no siempre sea consciente de que sólo Dios puede calmarla".
"La vigilancia y la espera" en este tiempo de Adviento "que nos prepara para la Navidad", continúa, "la vigilancia y la espera se significa en muchos lugares con la 'corona del Adviento'. En las cuatro semanas, domingo a domingo, una luz más nos indica la proximidad del Señor que viene, que va a llegar y que nos iluminará con la 'claridad de su presencia'. Encendamos también esa luz en nuestras propias vidas, como signo de la espera vigilante al Señor que 'está a nuestra puerta y llama'".
El Cardenal anima a celebrar el sacramento de la penitencia, "para que todos los fieles podamos celebrar la Natividad del Señor con corazón limpio". Y expresa su deseo de que "las celebraciones de la Penitencia y de la Eucaristía en el Adviento nos impulsen a practicar la virtud de la caridad con quienes están necesitados de nosotros". "Si celebramos la Navidad con la familia, prosigue en su carta de Adviento, también podemos prepararnos durante el Adviento con la oración en familia, iniciando así a los niños, para que el Jesús niño, cuya imagen, en el 'Nacimiento' o en el 'Belén', estará en nuestras casas, esté presente también en la vida cotidiana de nuestras respectivas familias".
Por último, expresa su deseo de que "durante este tiempo de Adviento y de Navidad" oremos por la paz, "para que desaparezcan las guerras en el mundo, cese el terrorismo que se extiende por tantas partes y llueva la justicia y la paz en nuestras vidas, que quieren abrirse una vez más a la salvación de Dios".
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